El Comercio

Oviedo, 9 dic (EFE).- Un equipo del área de neurocirugía del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) dirigido por el doctor Javier Sol ha implantado por primera vez en Asturias un estimulador del nervio vago para controlar los efectos de un tipo muy severo de epilepsia que afecta a personas en edades pediátricas y a adultos que no responden bien al tratamiento farmacológico.

La paciente, que fue intervenida el pasado 29 de noviembre, es una niña de diez años con una epilepsia de difícil control y evoluciona según lo previsto antes de la operación, que se prolongó durante dos horas.

Para la realización de esta técnica, Javier Sol contó con la colaboración Ángel Prieto, neurocirujano del Hospital Clínico de Santiago con amplia experiencia en este tipo de intervenciones.

La estimulación del nervio vago es una alternativa terapéutica en adultos y en niños con epilepsia refractaria aguda que no son candidatos a un tratamiento mediante cirugía de resección.

En la actualidad, más de 100.000 personas en todo el mundo han sido o están siendo tratadas con esta técnica para el control de sus crisis, que carece de los efectos secundarios asociados a los fármacos y que ha logrado reducir la frecuencia e intensidad de sus ataques epilépticos a largo plazo y mejorar su calidad de vida.

El estimulador que se ha instalado a la paciente es un pequeño generador programable, de un tamaño parecido al de un marcapasos cardíaco, que se implanta subcutáneamente en la región infraclavicular.

Está conectado a un electrodo helicoidal que se coloca alrededor del nervio vago izquierdo, a la altura de la quinta o sexta vértebra cervical y que después se programa externamente con parámetros de amplitud, intensidad y frecuencia que se pueden ajustar a cada persona para maximizar los resultados.

En los pacientes pediátricos la programación del dispositivo se realiza también en el HUCA a cargo del doctor Ignacio Málaga, neuropediatra, con experiencia en el manejo de este tipo de dispositivos, que hasta ahora no se implantaban en Asturias.

Esta circunstancia obligaba a los afectados a ser derivados fuera del Principado y, en algunos casos, soportar largas esperas antes de recibir el tratamiento.

Con este sistema, la paciente y sus familiares disponen de un imán especial que puede detener la estimulación o activarla fuera de un ciclo programado en caso de que se produzca una crisis.

El modelo incluye también un modo de estimulación automática, lo que permite proporcionar estimulación adicional en respuesta a un aumento del ritmo cardíaco que puede estar asociado a los ataques, un sistema contribuye a una sensible reducción de la duración y gravedad de las crisis y mejora la calidad de vida de los pacientes.