El Comercio

Oviedo, 14 mar (EFE).- El Gobierno asturiano ha mostrado hoy su rechazo a la imposición de aranceles al acero y aluminio por parte de Estados Unidos y ha instado al Gobierno de España a "actuar de manera decidida y a respaldar con firmeza ante la Comisión Europea" los intereses de la industria metalúrgica asturiana.

Al término de la reunión semanal del Consejo de Gobierno, el portavoz de Ejecutivo asturiano, Guillermo Martínez, ha incidido en que la industria siderúrgica es clave para el Principado por los empleos directos e indirectos que genera y que, cualquier medida que la perjudique, incide en la economía regional.

Los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, son del 25 por ciento para las importaciones de acero y del 10 por ciento para el aluminio.

"El Gobierno considera imprescindible defender la tradición y fortaleza industrial de Asturias, angular en su estructura económica", ha subrayado el consejero de Presidencia al referirse a las factorías que las multinacionales ArcelorMittal y Alcoa tienen en el Principado y "que conforman una industria tractora de especial relevancia".

Tras afirmar que el Gobierno asturiano "coincide de pleno" con los criterios expresados por el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el portavoz de la misma, Margaritis Schinas, Martínez, ha subrayado que desde la Unión Europea "debe haber capacidad suficiente" para oponerse a esa decisión tan negativa para el comercio internacional y para los intereses de Asturias

En 2017, Asturias exportó a Estados Unidos hierro y acero por valor de unos 35 millones y aluminio por otros ocho millones, sobre un total de 199,3 millones de euros de exportación al mercado norteamericano.

No obstante, el portavoz del Gobierno asturiano ha advertido de que la política arancelaria de Estados Unidos no se limitará a la incidencia directa sobre esas exportaciones sino que puede afectar también a sectores como el automovilístico y provocar distorsiones en los mercados internacionales.

En su opinión, puede llevar a que las exportaciones de acero provenientes de China y de países del sudeste asiático, con menor precio y menor calidad, "busquen con avidez otros mercados distintos al estadounidense y desplacen, así, las exportaciones de la Unión Europea, incluidas las españolas".

Para Martínez, no es cuestión de crear alarmismo respecto a la situación de las factorías asturianas, "sino de defender las mejores condiciones para su actividad".

Con ese fin, el Gobierno asturiano, ha dicho, continuará impulsando todas aquellas medidas que estén en su mano para consolidar el futuro industrial de la región.