El Comercio

Oviedo, 17 abr (EFE).- El Centro Penitenciario de Asturias acabó el pasado año con 862 infracciones disciplinarias a internos de la prisión por saltarse las normas de convivencia y por la venta o consumo de drogas, pero sin que se registrase ninguna muerte por el consumo de estupefacientes o suicidios.

Así consta en los datos remitidos por el Gobierno central a una pregunta formulada por Izquierda Unida en la que pedían al Ejecutivo que se pronunciase sobre el deterioro de la convivencia que, en opinión de la coalición, se ha producido en la cárcel asturiana y en la que pedían que se informase sobre las medidas previstas para reactivar la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) de Villabona.

Para el Gobierno, sin embargo, no hay datos que avalen que se esté deteriorando la convivencia ya que, mientras en el año 2010 se registraron 910 incidentes entre presos, el pasado año fueron 862.

En cuanto al número de fallecimientos, frente a los 15 registrados en el interior de la cárcel en el año 2011, en 2017 sólo tuvo lugar uno y ninguno asociado al consumo de drogas, mientras que sí se produjo una un año antes y tres en 2009, al igual que en 2008.

Según Instituciones Penitenciarias, desde el año 2011 no se ha producido tampoco la muerte de ningún interno por agresión y desde 2016 tampoco se han dado casos de suicidio.

En cuanto a agresiones funcionarios, en los últimos diez años "no ha habido ninguna muy grave" y sólo una grave en 2016.

La cifra de agresiones entre internos "tampoco es muy significativa", según el Gobierno, ya que en ese periodo sólo hubo una muy grave y cuatro graves en el año 2011 y sólo una grave en el último año.

En su respuesta a IU, el Gobierno mantiene que no prevé ningún cambio en la dirección de la prisión y que la UTE de la cárcel asturiana, con 360 internos acogidos a este espacio libre de drogas "es la mejor dotada" y la que más reclusos atiende de las 26 que hay en todo el país.