El Comercio

Madrid, 13 jun (EFE).- Nacho Vegas proclama en "Violética", su primer LP en cuatro años, que la política impregna todos los órdenes de la vida, también el personal, razón para volver a vincular su música con la actualidad en un disco en el que relata, entre otras cosas, cómo una riada se lleva por delante el Palacio Real.

"Muchos llevamos anticipando desde hace tiempo el colapso de la monarquía. Es una institución anacrónica y antidemocrática en esencia, por lo que no merece ningún respeto", afirma a Efe al ser preguntado por su nuevo tema "Desborde", que se publica mañana junto al resto del álbum, casualmente en la semana culminante del "caso Nóos".

El más osado de sus trabajos ("me gusta osado", concede con una sonrisa) reúne nada menos que 18 cortes con marcado sabor "folk" en sus hechuras, pero con pespuntes indudablemente roqueros, trazados junto al productor Paco Loco.

"Todos los músicos que admiro del rock tienen presente el folk. Para mí tienen tanta importancia uno como otro", subraya Vegas (Gijón, 1974), que destaca del primero su capacidad para reflejar "sentimientos más radicales" y del segundo su apuesta por el valor de la comunidad frente al individualismo que en su opinión nos acosa.

De hecho, concebido originalmente como un proyecto doble, este disco iba a titularse "El don de la ternura" y "La necesidad de amparo".

"Cuando vives en un sistema en el que la ideología hegemónica pone más el foco en que las acciones individuales son las que benefician a la sociedad, es cuando entras en conflicto con que tenemos que fomentar la ternura de una manera muy carnal, de contacto. Con cosas como Telegram parece que estamos haciendo las cosas juntos, pero no es así", señala.

¿Cabe alguna luz de esperanza respecto a un giro más social en España ahora que el gobierno ha cambiado de manos? "No soy muy optimista; al final está gobernando el PSOE y volvemos al bipartidismo. Hay que ver si deroga la reforma laboral del PP, que es hermana de la que hizo Zapatero", destaca.

Cuando el magma de canciones se amplió y perdió el hilo conceptual primigenio, el séptimo álbum de estudio de su carrera y el primero desde "Resituación" (2014) fue bautizado sencillamente "Violética", como si fuese el nombre "de una hija" y por "su pasión por las esdrújulas".

Femeninas son también las voces invitadas, véase María Rodés, Cristina Martínez (de El Columpio Asesino, con la que establece un duelo interpretativo de altura en "La última atrocidad") o su expareja Christina Rosenvinge, junto a la que escuchó "por primera vez con atención" a Violeta Parra, razón de más para revisar mano a mano el clásico de la chilena "Maldigo del alto cielo".

Contiene canciones como "Ideología", en la que defiende que "lo personal es político". "Es la mayor discusión que tengo con la gente de derechas con la que me llevo bien, que todo lo que hagas en tu vida puede tener una dimensión social", opina.

Además de Madrid, protagonista del citado "Desborde", "Violética" vuelve a ser un álbum indudablemente asturiano. "Vivimos una realidad social muy diferente de la de otros sitios. Xixón y Asturias son los lugares que me importan, porque es donde veo sufrir a la gente y donde quiero que vivan mejor", dice el autor de un tema como "Bajo el puente de L'Ará", sobre su experiencia en la cuenca minera más profunda, "una realidad que olvida" la macropolítica.

"El chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero no le afecta nada a esa gente, le afectan otras cosas que es en las que hay que poner el foco", denuncia, antes de reclamar más autonomía para los partidos de cada región.

¿Entiende por ello el crecimiento del independentismo? "Desde hace muchos años defiendo el derecho de autodeterminación de los pueblos como algo básico en democracia. Eso es el internacionalismo y yo soy internacionalista, como lo es la CUP, Anticapitalistas o lo es Bildu. Si no, es una izquierda babosa y yo no quiero pertenecer a esa izquierda", sentencia.

Nacho Vegas actúa mañana en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia, el 20 de junio en Barcelona (Razzmatazz), el 21 en Valencia (Palau de la Música) y el 22 en Madrid (La Riviera).