El Comercio
Anuario 2016

Botín sucede a Botín

Ana Botín y Emilio Botín.
Ana Botín y Emilio Botín. / Archivo
  • Tras el inesperado fallecimiento de su padre, Emilio Botín, que dirigió la entidad durante 28 años, Ana Botín, se convirtió el 10 de septiembre de 2014 en presidenta del Banco Santander

Ana Botín (Santander, 1960) se convirtió el 10 de septiembre de 2014 en presidenta del Banco Santander, tras el inesperado fallecimiento de su padre, Emilio Botín, que dirigió la entidad durante 28 años. Es la cuarta generación de la saga de banqueros que ha dirigido el Santander. Bajo el apellido Botín (la familia posee un mínimo porcentaje del banco), el Santander ha pasado de ser un pequeño banco regional a convertirse en la primera entidad financiera de Europa y la decimocuarta del mundo por capitalización bursátil. Tiene 106 millones de clientes, 3,3 millones de accionistas, casi 190.000 empleados y una posición de mercado importante en diez países distintos de Europa y América.

Ana Botín no ha tardado nada en introducir cambios relevantes en el Santander y crear su propio equipo. El más importante ha sido la sustitución de Javier Marín, consejero delegado que sólo llevaba año y medio en el cargo, por José Antonio Álvarez. Eso significa que será ella la que marque la nueva estrategia comercial de la entidad y la que tome las decisiones, un perfil claramente ejecutivo en el que podría superponerse con Marín. Por el contrario, Álvarez no es comercial ni estratega, es un financiero puro, un hombre de números muy respetado por analistas e inversores.

Extremadamente exigente y adicta al trabajo como su padre, Ana Botín lleva toda su vida preparándose para dirigir el Banco Santander. Se licenció en Económicas por la Universidad Bryn Mawr (EEUU). A los 20 años empezó a trabajar en JP Morgan donde fue vicepresidenta para España. Con 28 años entró en el Santander donde ha permanecido dos décadas y media salvo un periodo de menos de tres años en que tuvo que dejar la entidad, recién fusionada con el Central Hispano, para favorecer la paz interna. A la vuelta presidió Banesto y ha dirigido la filial británica del Santander desde noviembre de 2010 hasta su nombramiento al frente del grupo. Una encuesta de la BBC de 2013 la consideraba la mujer más poderosa del Reino Unido tras la reina Isabel II y la ministra británica de Interior, Theresa May.

Un Consejo rejuvenecido

Una de sus primeras decisiones antes de coronar el rubicón de los 100 días ha sido rejuvenecer e internacionalizar más el Consejo de Administración del Santander. Su principal mensaje, reiteradamente repetido en estos meses, es que quiere un banco “sencillo, cercano y transparente”.

Como presidenta del Santander tiene importantes retos por delante. La generación de resultados y la rentabilidad será la primera exigencia a la que deberá responder. También se enfrenta a una gran exigencia regulatoria -incrementada por tratarse de un banco sistémico-, a la ineludible necesidad de adaptar el banco a las nuevas tecnologías y a la entrada de operadores no bancarios. Todo ello en un contexto donde la reputación del sector financiero sigue bajo mínimos.