El Comercio
Anuario 2016

Pablo Iglesias: de la televisión al poder

Pablo Iglesias.
Pablo Iglesias. / Dani Pozo (Afp)
  • El profesor universitario y Podemos han roto en menos de un año el bipartidismo PP-PSOE que ha monopolizado el poder político a lo largo de los últimos 32 años

En apenas un año, Pablo Iglesias ha pasado de ser un combativo tertuliano televisivo de izquierda a convertirse en uno de los principales candidatos para ocupar la Moncloa tras las elecciones que se celebrarán en noviembre próximo.

Hace doce meses nadie hubiera apostado por que este profesor de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid llegaría hasta donde ha llegado. Sin embargo, a lo largo de 2014 Iglesias ha ido quemando una etapa tras otra en un proceso en el que aún nadie, ni de dentro ni de fuera de su partido, ha logrado propinarle un revés político

La gran sorpresa saltó la noche del 25 mayo. Podemos, con el rostro de su líder en la papeleta, se convirtió en la cuarta fuerza más votada de las elecciones europeas. Obtuvo cinco asientos en la cámara de Estrasburgo. Ningún sondeo había vaticinado semejante resultado para un partido sin estructura, poco dinero y un ambiguo programa político pero que, sin embargo, supo conectar con 1,2 millones de votantes por medio de un mensaje claro, el de desalojar del poder a la vieja casta política que son, según Podemos, el PP y el PSOE.

Lo que sí han hecho las encuestas desde la noche electoral de mayo ha sido reflejar el continuo ascenso del nuevo partido, hasta el punto de ser la primera fuerza política en intención de voto directa en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas.

Consolidación interna

A la vez que ha crecido en apoyo ciudadano, Podemos ha debido afrontar un proceso de composición interna en el que a Iglesias no le ha temblado el pulso para dejar a un lado a quienes han intentando discutirle el control absoluto del partido. Acompañado por su círculo de íntimos colaboradores formado por Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre, ha impuesto sus tesis a las otras corrientes internas de Podemos. Eso sí, lo ha hecho siempre con un respaldo abrumador entre los más de 275.000 inscritos en la formación. El último paso fue el de convertirse en secretario general y colocar a todos y cada uno de sus candidatos en los distintos órganos de Podemos.

Fuera de la dirección, y por tanto de la toma de decisiones, se han quedado figuras destacadas como los eurodiputados críticos Pablo Echenique, Teresa Rodríguez o Lola Sánchez.

2014 ha sido el año de la sorpresa y la consolidación de Podemos. 2015, con las autonómicas y municipales primero y las generales después, será el que dicte hasta dónde puede llegar este partido que, como no se cansa de repetir su líder, ha nacido con vocación de gobernar.