El Comercio
Anuario 2016

Las dudas sobre la enfermedad de Villa copan la instrucción de la querella

José Ángel Fernández Villa es trasladado, en camilla, a su salida del hospital, donde estuvo ingresado diez días el pasado mes de octubre.

José Ángel Fernández Villa es trasladado, en camilla, a su salida del hospital, donde estuvo ingresado diez días el pasado mes de octubre. / Damián Arienza

  • A la espera de que resuelva la jueza, la prueba médica practicada determina que el exlíder sí está en condiciones de declarar

Las dudas generadas en relación al verdadero alcance de la demencia que padece José Ángel Fernández Villa coparon, en buena parte, los avances en la instrucción de la querella interpuesta por el SOMA-Fitag-UGT contra el exsecretario general del sindicato y quien fuera presidente de la Fundación Infide, Pedro Castillejo.

El exsindicalista ha eludido hasta el momento su comparecencia judicial por el deterioro cognitivo que tiene diagnosticado, avalado en varios informes médicos. Sin embargo, las dudas sobre el verdadero alcance de su enfermedad y la existencia de testimonios y pruebas contradictorias llevaron a la jueza Simonet Quelle Coto a solicitar un examen neurológico completo para determinar si el acusado está, o no, en disposición de enfrentarse a un interrogatorio judicial.

Después de superar diferentes recursos y obstáculos –que la propia magistrada calificó de «maniobras dilatorias de la defensa»–, la prueba pericial se desarrolló en el domicilio del acusado por parte del experto en demencias Alfredo Robles Bayón, propuesto por la acusación.

Éste determinó que el exsindicalista sí está en condiciones para declarar, aunque la decisión final corresponde a la titular del juzgado, cuya resolución no se conocía al cierre de esta edición. Y queda pendiente, en cualquier caso, la decisión de la Audiencia Provincial en relación con el recurso interpuesto por la defensa de Villa, que mantiene que la prueba médica que se le hizo a su cliente no fue procedente.

El neurólogo entiende que el acusado sufre un deterioro cognitivo que le afecta a su memoria, a su capacidad de abstracción y a su facultad para elaborar un discurso totalmente coherente, pero advierte de que «exagera» conscientemente algunos de los trastornos, por lo que opina que su demencia cognitiva es inferior a la que muestra. Resuelve, por lo tanto, que bajo su criterio médico sí tiene capacidad para enfrentarse a un interrogatorio, si bien puntualiza que éste no se debería prolongar durante mucho tiempo y que debería constar de preguntas cortas y sencillas.

Memoria

El informe médico aportado por el neurólogo recoge el cotejo de los resultados de la exploración médica con un baremo elaborado para evaluar la capacidad de las personas en la toma de decisiones de relevancia, y adaptado para este caso concreto. Una tabla compuesta por 18 parámetros que Villa sólo suspende en tres de ellos. Concretamente, los que tienen que ver con la memoria de hechos pasados, su capacidad de razonamiento y su facultad para realizar un discurso totalmente coherente. Sin embargo, el perito advierte de que durante la exploración se detectó que el exdirigente sindical habría exagerado estas tres limitaciones.

La declaración de José Ángel Fernández Villa podría aportar luz sobre la querella interpuesta contra él y Pedro Castillejo por el sindicato que presidió durante más de treinta años. El SOMA-Fitag-UGT exige a su exlíder la devolución de 420.000 euros (inicialmente eran 360.000 euros, pero la jueza aceptó posteriormente la ampliación de la querella), en concepto de gastos sin justificar, así como por la apropiación durante años de dietas de asistencia destinadas a los miembros del sindicato que acudían a las reuniones del comité intercentros de Hunosa.

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