Moriyón, el triunfo de las hormigas


La líder de Foro en Gijón dio un vuelco a la política municipal al lograr la Alcaldía




M. G. / Gijón

 

"¡Queridas hormigas: ¡Lo conseguimos!". Carmen Moriyón, eufórica, quería compartir su triunfo con los militantes que coreaban "alcaldesa, alcaldesa" en la sede de Foro Asturias en Gijón en plena noche electoral. Nueve concejales en la primera comparecencia de su partido en unos comicios municipales eran mucho más de lo que cualquiera de sus adversarios hubiera podido calcular. Un acuerdo con el PP, que caía hasta los cinco ediles, daba la Alcaldía al partido de Franscisco Álvarez-Cascos. El PSOE perdía el gobierno municipal después de treinta años. La lista liderada por Santiago Martínez Argüelles fue la más votada, aunque el resultado no fue suficiente; no era "el deseado y esperado" por los socialistas.

El PP intentó poner buena cara a la pérdida de siete concejales. "Gijón quiere un cambio", interpretó la presidenta de los populares, Pilar Fernández Pardo, que prometió "trabajar por la gobernabilidad y para acabar con el régimen socialista". Cumplió su palabra, aunque llevó la incertidumbre hasta minutos antes de la sesión de investidura, cuando la junta local de los populares acordaba respaldar a Foro contra el criterio de la dirección regional del PP.

El 11 de junio Carmen Moriyón (Gijón, 1966) sujetaba por primera vez el bastón de mando con una promesa: "Ser la alcaldesa de todos, ningún barrio se sentirá discriminado, ningún comerciante ni ciudadano olvidado". Aunque el camino para Foro no resultó sencillo. Con la necesidad de pactar mayorías suficientes en el Pleno con el PP, el equipo de Carmen Moriyón se puso a la tarea de gobernar Gijón con la imperiosa necesidad de afrontar los ajustes necesarios para afrontar la crisis. Austeridad fue la palabra más repetida por la nueva regidora y su equipo en sus primeras intervenciones. Los primeros pasos de esta cirujana que se reservó para sí las competencias de Igualdad y Medio Ambiente se dirigieron a casi todos los actos a los que fue invitada. Fiestas de barrios, reuniones con asociaciones y colectivos de toda índole con los que deseaba conocer más de cerca la situación en la que afrontaba el gobierno de la ciudad. La primera batalla con los partidos llegó con el reparto de liberaciones y la representación en los consejos de la empresas públicas. Foro y PP cerraron un acuerdo con el que PSOE e IU no estuvieron de acuerdo. Los socialistas también tuvieron que conformarse con menos liberados de lo que consideraban proporcional a su representación. Desde el equipo de gobierno se invocó la necesidad de llevar el ahorro a todos los ámbitos y se redujo el gasto destinado a los grupos políticos. La alcaldesa quiso también reflejar un nuevo estilo de hacer política suprimiendo pases de protocolo en los toros, El Molinón y el Teatro Jovellanos, una cruzada contra todo lo que consideraba despilfarro, que la llevó a sucesivos enfrentamientos con los socialistas.

También recibió críticas de la oposición por su decisión de seguir dedicando unas horas al mes a la cirugía de forma altruista. Los tres grupos de la oposición se unieron para llevar el asunto al Pleno y exigir una explicación, que Moriyón rechazó dar en la sesión plenaria al considerar que se trataba de su tiempo libre y no percibía remuneración. La regidora devolvió la pelota al PSOE cuando hizo públicas las facturas de comidas y catering en algunos actos públicos, incluida la fiesta de Nochevieja.

Pero la prueba de fuego más relevante de los primeros meses de su mandato será la aprobación, prevista para los primeros días de enero, y gestión de sus primeros presupuestos.