Cuando De Lorenzo perdió la mayoría absoluta
Las elecciones municipales de 2011 transformaron la política municipal asturiana
M. G. / Oviedo
El 22 de mayo Gabino de Lorenzo reivindicaba su sexta victoria electoral consecutiva. Pero su gesto era adusto, sombrío. Porque acababa de perder la mayoría absoluta. Para un hombre acostumbrado a gobernar sin mirar al sentido del voto de la oposición comenzaba una nueva etapa, más difícil. La candidatura encabezada por el regidor ovetense pasó de 17 concejales a 11, Foro Asturias consiguió 7, convirtiéndose en la segunda fuerza política del Ayuntamiento, y los socialistas cayeron hasta los seis ediles. IU volvía al Ayuntamiento con Roberto Sánchez Ramos de nuevo al frente de su lista tras su 'exilio' de cuatro años en Asciz.
Todas las miradas estaban puestas en el primer edil. ¿Sería capaz de reinventarse después de perder el 38% de los votos logrados cuatro años antes? Antes de que se pronunciara, fueron otros quienes movieron ficha. La candidata socialista, Paloma Sainz, habló abiertamente tras el resultado electoral de un acuerdo que expulsara al alcalde de su sillón. Aquello no era lo que la Federación Socialista quería. Y Sainz presentó su dimisión. Su partido anunció entonces que se abstendría en la votación de investidura. De Lorenzo ya no necesitaba pactar con nadie. El PP negoció con Foro en la capital, eso sí, condicionando incluso un hipotético pacto regional a que el partido de Cascos apuntalara su Alcaldía más emblemática. Pero la postura del PSOE garantizaba a De Lorenzo la investidura, que asumió con un discurso conciliador, invitando al resto de formaciones políticas a iniciar una nueva etapa de diálogo.Poco duraron las buenas intenciones. Pronto PP y Foro Asturias se revelaron como antagónicos en una Corporación en la que el partido de Álvarez-Cascos ha denunciado la sistemática connivencia de populares y socialistas. Además, el alcalde tuvo que dar un brusco giro a algunas de sus políticas.
No le ocurrió lo mismo a la alcaldesa de Avilés. Pilar Varela fue la única de los candidatos socialistas en los principales concejos asturianos que capeó el temporal que azotó a los socialistas en las elecciones municipales. Revalidó una mayoría suficiente, con diez concejales, para seguir al frente del Ayuntamiento, aunque con la necesidad de sumar apoyos puntuales de IU. Pero su caso fue una excepción en el drástico cambio que sufrió el poder municipal en Asturias. La hegemonía que el PSOE había mantenido durante los últimos años se vio truncada. El PSOE perdió ayuntamientos clave como Gijón, a manos de Foro, y Mieres, donde gobierna Izquierda Unida, otra dolorosa derrota en un feudo histórico de los socialistas asturianos. Y aunque en las alas el descenso de votos no fue tan acusado, también perdió algunas alcaldías relevantes como Ribadesella, Cangas de Onís y Vegadeo. Pese a todo, los socialistas siguen manteniendo un poder territorial nada desdeñable, con 44 alcaldes por 22 de los partidos de centro-derecha.

