Alonso, en una batalla imposible de ganar
Puede que para sus seguidores, una sola victoria en el Mundial de 2011 sepa más bien a poco, pero también es cierto que el dominio absoluto que ejerció Red Bull, y especialmente Sebastian Vettel, en este campeonato de Fórmula-1 hizo que nadie tuviera demasiadas opciones para brillar. Y Fernando Alonso no fue una excepción




Sara Antón / Gijón

Aún así, Alonso demostró ser capaz de garantizar una cierta regularidad a pesar de que su bólido, el Ferrari-150, no estaba a su altura. Sólo se subió el piloto asturiano una vez a lo más alto del podio, en Silverstone, en lo que fue su victoria número 27 en la F-1, pero únicamente no pudo terminar un Gran Premio en una ocasión, en Canadá. Fue tras un choque con Jenson Button, a la postre ganador de aquella carrera. El ovetense firmó diez podios a pesar de pilotar el tercer, e incluso en algunas fases de la competición, el cuarto bólido de la parrilla del campeonato.

A base de esfuerzo, el bicampeón asturiano consiguió a lo largo del año presentar batalla a pesar de las escasas prestaciones de su monoplaza. Valga el ejemplo del Gran Premio en Mónaco, cuando fue un un accidente múltiple a siete vueltas del final que obligó a que se sacara la bandera roja en Mónaco y a suspender la carrera unos instantes lo que le apeó de lo más alto del podio. Vettel, quién si no en esta campaña, salía favorecido de este incidente y acababa por delante del asturiano.

Alonso no ha dudado en calificar 2011 como su mejor año en la Fórmula-1 "a nivel profesional". El caso es que el asturiano de Ferrari sabía desde el primer día que no tenía opciones de pelear por el título. Al final, se tuvo que conformar con una cuarta plaza (257 puntos) en la general tras el último Gran Premio, a un punto del tercero, Mark Webber, y muy lejos de los 392 de Vettel.

En cualquier caso, el ovetense cerró 2011 con un total de 177 grandes premios disputados desde que por primera vez se subió a un bólido de F-1, veinte 'poles' y 73 podios.