Asturianos por el mundo

«Turquía está en plena efervescencia»

Baudilio Alonso se asoma al mar de Estambul.
Baudilio Alonso se asoma al mar de Estambul.
  • Asturianos por el mundo

  • Baudilio Alonso trabaja para Refractaria y la consultora Estudia en Estambul

  • Llanerense de 31 años, llegó a Turquía con una beca del Idepa en 2010: «El país ofrece buenas oportunidades, pero es muy duro penetrar en él»

Vive en un país joven y de oportunidades, en una urbe inmensa de tráfico caótico y calles concurridas pero con un sinfín de actividades que apuntar en la agenda. Baudilio Alonso, natural de Truébano (Lugo de Llanera), se afincó hace casi cinco años en Estambul, y allí sigue, acumulando experiencias vitales y personales pero siempre con una idea en la cabeza: «Volver a Asturias es una opción y un objetivo. Como bien sabemos los oviedistas, volveremos».

De momento se queda en Turquía. Tiene 31 años este joven formado en las Dominicas de Oviedo y titulado en Empresariales y Administración de Empresas por la Universidad de Oviedo que ya en su último año hizo el petate y se fue a la Universidad de Hull, en el Reino Unido, como Erasmus. A la vuelta, se presentó a las becas de internacionalización del Idepa y su destino fue la Oficina Económica y Comercial de España en Estambul. «A mi vuelta, en 2011, comencé a trabajar en Refractaria y, aprovechando mi experiencia en el país, decidimos, dentro de su plan de exportación, abrir una oficina en la ciudad para atender a nuestros clientes internacionales». Así fue. Volvió a hacer la maleta rumbo al Bósforo con otra misión más en la cartera. «A la par, junto a otro socio, fundamos Estudia Ltd, una consultora que ofrece servicios de formación y traducciones».

No se aburre. Tiene trabajo más que de sobra entre una cosa y otra. «Suelo viajar bastante, visitando clientes, supervisando instalaciones, así que tengo poco tiempo libre», dice. Pese al doblete laboral, está contento, subraya que la experiencia es positiva y le ha permitido aprender muchas cosas, especialmente sobre la nación que le ha acogido. «El país ofrece buenas oportunidades, aunque es difícil penetrar en él, puesto que la competencia es fuerte y los turcos son muy trabajadores y hábiles y duros negociadores». Hay más aspectos positivos a destacar: «Una cualidad que valoro de los turcos es su capacidad de lucha, de no rendirse, de intentar buscarse la vida siempre. También es verdad que es país muy joven, su edad media es de 35 años, y en plena efervescencia».

En ese mundo se mueve a diario Baudilio, que afirma que si bien existen diferencias culturales, también se advierten paralelismos entre España y Turquía. La costa mediterránea, el tamaño del país, la diversidad contribuyen a que el choque sea asumible para cualquier mente abierta. La adaptación es cuestión de voluntad: «Hay que tratar de entender el país que te acoge, valorar lo positivo y tratar de obviar lo que no te gusta, o al menos adaptar tu vida para que te afecte lo menos posible».

Cierto es, además, que Estambul es una ciudad repleta de atractivos. «Es una gran urbe de 15 millones de habitantes, con lo que eso conlleva de tráfico intenso, calles concurridas, estrés, pero tambíén ofrece oportunidades y una multitud de actividades para hacer». Además, los turcos siempre miran a España con simpatía, lo que también se sitúa en el plano de las ventajas. En el de las desventajas, están las añoranzas -«tiro de tópicos, familia y amigos»- y esas ganas que no se van de «pisar un poco de prao y de playa» y de plantarse en un llagar a beber sidra.

Dice Baudilio Alonso que hoy en día «la distancia es relativa», que por muchos kilómetros que le separen de España, él sigue estando aquí, sintiendo la situación del país cercana y en primera persona. Advierte una evolución positiva en lo que se refiere al cambio de mentalidad social y la concienciación en asuntos cruciales que van desde la elección de líderes políticos a la capacidad de emprendimiento. Él es optimista. «Espero que germine en un cambio a medio plazo, porque la única manera de que algo sea sostenible en el tiempo es que no sea un pelotazo, sino fruto de una reflexión y del trabajo global».