El Comercio
Asturianos por el mundo

«¿Asturias queda cerca de Mallorca?»

Olaya Carbajal García, en Aberystwyth.
Olaya Carbajal García, en Aberystwyth.
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  • Olaya Carbajal García estudia en Gales, donde nadie sabe dónde está el Principado

  • Esta joven gijonesa critica que, con los recortes a las becas Erasmus, «son las familias las que tienen que hacerse cargo de todos los gastos»

Sólo hay que echarle un vistazo a su currículum para darse cuenta de que ella es lo opuesto a un ni-ni. Porque lleva 17 de sus 20 años estudiando inglés: «Empecé con tres en el Colegio Atalía en un proyecto bilingüe promovido por el British Council y continué en él hasta 2012 que acabé Bachiller, cuando comencé a cursar el Grado en Estudios Ingleses». Y porque, a pesar de ser tan joven, una vez que obtuvo el certificado de Cambridge que avalaba que tenía un nivel C1, se puso a trabajar como profesora durante seis meses en una academia.

Así es Olaya Carbajal García, gijonesa de la cosecha del 94 que lleva desde septiembre en Aberystwyth, un pueblo galés donde parece que nadie tiene prisa y donde cursa su tercer año de carrera como Erasmus, «aunque lo de Erasmus es un decir porque cada año recortan más las ayudas y las familias tienen que afrontar casi todos los gastos», toda vez que el importe de la beca no alcanza para cubrir ni una mínima parte de los costes de vivir fuera. Ni de lejos.

Y, si ella es lo contrario a ese preocupante porcentaje al alza de jóvenes que ni estudian ni trabajan, también la vida en Aberystwyth «es totalmente diferente a la España»: «Es un pueblo pequeño, con gente amable y con un porcentaje de estudiantes mayor que el de habitantes, por lo que está todo preparado para que podamos hacer nuestro día a día más fácil».

Algo que también le ha sorprendido es la cantidad de españoles por metro cuadrado. «La mayoría son estudiantes como yo, pero otros muchos huyeron de la situación en España y todos opinan lo mismo: no se quieren ir». Resumiendo: que, básicamente, está encantada pese a la proverbial mala fama de su comida y ella lo confirma: «No salen de la comida rápida, los sandwiches y el mítico 'fish and chips'. Así que cada vez que algún británico nos ve hacer una tortilla de patata o que nos comemos un buen bocata de jamón nos miran extrañados».

Por no hablar de la Universidad, donde «nos dan mil vueltas». Y, de hecho, «la de Aberystwyth acaba de invertir unos cuantos millones de libras en remodelar sus instalaciones, mientras que en la de Oviedo el año pasado no teníamos ni calefacción».

Es la prueba, dice la joven gijonesa, de que allí sí «le dan mucha importancia a los estudios y a la forma en la que se desarrollan las clases». Y el ejemplo es una asignatura en la que pueden hacer videoconferencias cada dos semanas con una universidad checa. «Están muy avanzados y se agradece. Parece que hasta nos cuesta menos ir a clase. Da gusto ver que Reino Unido se preocupa tanto de la educación».

Cuestión aparte es la opinión que por aquellas tierras tienen sobre España. Porque, en lo poco que lleva allí, ha podido comprobar que, «durante semanas, los españoles eran noticia en casi todos los canales británicos». Y, ciertamente, «era un poco vergonzoso aparecer en las noticias de otro país por casos de corrupción».

O lo que es lo mismo: resistimos mal la comparación. «Parece que en España estemos volviendo a los años 50 o 60. Cada vez tenemos menos derechos, menos sueldos y más deudas. No le dan importancia al futuro del país, que somos los actuales estudiantes, a los que cada vez nos cuesta más pagar la universidad y encontrar trabajo, mientras que en Reino Unido es completamente al revés».

La evidencia es que, «desde la universidad mandan correos informando de trabajos de media jornada para que los estudiantes compaginen estudios y trabajo». O que, «vayas a donde vayas, siempre hay estudiantes con un puesto de trabajo que le ayuda en gran medida a pagar su carrera». Y lo mejor: «Un trabajo de media jornada en Gales tiene el mismo sueldo que el salario mínimo en España».

A esta realidad volverá en febrero para terminar la carrera y empezar Comercio Internacional. Será el momento de abandonar la «burbuja» que ahora le permite evadirse «de la que está cayendo» en este país del Sur de Europa que «la mayoría de los británicos asocian con Magaluf o Ibiza. No hay quién les saque de esa idea. Cuando me preguntan de qué zona de España soy y contesto que de Asturias, muchos me preguntan si queda cerca de Mallorca. Nunca pensé que fuese así, pero los estereotipos existen: paella, siesta, toros y olé».