El Comercio
Asturianos por el mundo

«El americano empuja por lo que cree»

Carlos González, con su hijo Nicolás, en su casa de Austin.
Carlos González, con su hijo Nicolás, en su casa de Austin. / E. C.
  • Carlos González vive en Austin desde hace seis meses. Director de financiaciones estructurales de la empresa española Cintra, trabajó en Nueva York antes de tomar rumbo a Texas

Cuenta Carlos González (Gijón, 1971) que cuando regresa a Asturias todo se le hace pequeño. Vive en el imperio del XXL este exalumno de los Jesuitas que lleva ya más de media vida fuera de Asturias. Su primera escala tras una vida de EGB a COU en la Inmaculada fue en San Diego (California), donde estudió Business Administration. De regreso a España se instaló en Madrid y hace año y medio volvió a cruzar el charco.

Cintra, la empresa del grupo Ferrovial para la que trabaja, le ofreció un traslado a Nueva York y la respuesta fue afirmativa. Se fue con su mujer, Radina, y allí nació hace 15 meses su hijo Nicolás. Hace seis meses, la compañía le trasladó a Austin, en Texas. Ni que decir tiene que la diferencia es sustancial. De un apartamento en Manhattan de cien metros cuadrados a una casa típica americana de 250 y una forma de vida diferente. «Lo que más echo de menos es la vida en la calle», relata este gijonés que se está haciendo al ambiente de barbacoas y rodeos. «La adaptación ha sido fácil, la verdad es que somos un grupo grande de españoles expatriados y funcionamos casi como una gran familia», explica. Comparten el tiempo libre, se echan una mano unos a otros y, si hace falta, se hace un compra colectiva a España para tapar morriñas gastronómicas. «Yo me acabo de pedir una pata de jamón, lo que de verdad echo de menos es la comida».

Es un territorio muy especial Texas, con esa imagen tan peliculera como auténtica de las botas y los sombreros de cow boy, los rodeos y el kit completo de tipismo americano, pero tiene otros elementos, en especial Austin, la más cosmopolita de las ciudades texanas. «Austin está considerada la capital de la música en directo, y vayas por donde vayas hay un montón de bares con actuaciones; aquí también está la segunda mayor universidad de Estados Unidos, de modo que imagínate la marcha que hay». Pero lo uno no quita lo otro: «También es una ciudad muy texana, yo he ido a reuniones con el ministerio de fomento y la persona con la que me entrevisté iba con sombrero y botas de cow boy».

Sus reuniones son de índole ministerial porque su tarea está en esa onda. Su trabajo como director de financiaciones estructuradas se centra en obras públicas, fundamentalmente en autopistas, que la compañía construye u opera. «Son contratos que rondan o superan los mil millones de dólares, de modo que hace falta mucho dinero, yo me encargo de organizar esa deuda, la negocio con los bancos o la estructuro con emisiones de bonos». La idea es continuar otro par de años en Texas. Lo que pasará después es una incógnita. Sí sabe que Asturias, por las propias características de su trabajo, no está en la agenda. «Mi trabajo allí no existe, así que volver es complicado».

No hay planes más allá de disfutar de su hijo de 15 meses y de la experiencia americana. Siempre es bueno aprender de otros. Y en esa materia, los estadounidenses nos dan alguna lección: «Aquí son mucho más rigurosos, en España somos más dejados, estamos buscando la trampa, el fallo, aquí la gente es más sincera y leal». Hay más: «Hay oportunidades, se ve, la gente abre negocios, a veces te parecen ideas rocambolescas, pero es que el americano es innovador, empuja por lo que cree».

Es también un país extremadamente consumista, pero eso también tiene su lado bueno a la hora de hacer caminar con buen ritmo a la economía. «Yo en mi edificio de Nueva York he visto montañas de cajas de Amazon, es un consumismo llevado al extremo».

Sin caer en los extremos, lamenta que en España se dé la situación contraria, que las tiendas estén vacías y el dinero no se mueva. «España se ve con mucha pena, pero hay solución, espero que nos recuperemos, aunque la economía mundial no está ahora en su mejor momento».