El Comercio
Asturianos por el mundo

«A veces, lo fácil es marcharse»

El ovetense Hugo Cordero, con su hijo Aidan, «mitad español, mitad estadounidense».
El ovetense Hugo Cordero, con su hijo Aidan, «mitad español, mitad estadounidense». / E. C.
  • El ovetense Hugo Cordero lleva 15 años en Seattle. Forma parte del equipo que se encarga del marketing de la videoconsola Xbox One

Puede afirmarse que Hugo Cordero (Oviedo, 1974) tiene el empleo soñado por cualquier amante de los videojuegos, porque este ovetense que decidió irse a Estados Unidos en 1999 al ver que las cosas se empezaban a poner crudas trabaja para Xbox, la videoconsola producida por Microsoft. Y lo hace desde Seattle como parte del equipo que se encarga del marketing de sus juegos, de manera que parte de su tarea consiste en probar los productos que se comercializan bajo esa marca y en asistir a citas como la fiesta de presentación de la Xbox One en Los Ángeles.

Hasta el gigante fundado por Bill Gates llegó desde la competencia, porque, tras varios meses de prácticas en dos empresas asturianas, este graduado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Oviedo no veía muy claro su futuro laboral en España, así que decidió hacer las maletas y poner rumbo estadounidense para cursar un programa de dirección hotelera de 18 meses de duración en la Universidad de Southern New Hampshire, aunque, al final, terminó trabajando para Nintendo.

En ese tiempo, encontró el amor y lo que iba a ser una estancia de unos dos años se prolongó bastante más. «Me casé y aquí me quedé», resume Hugo, que en 2000 se estableció en la ciudad la ciudad más grande del estado de Washington y, aunque parezca imposible, «el lugar más parecido» al Principado: «Si hay un lugar en el mundo que tenga la belleza, la tranquilidad y un clima similar a los de Asturias es este, a pesar de que estamos por encima del paralelo 47».

Allí, en la ciudad natal de Jimmy Hendrix y cuna del sonido cuyo máximo exponente fue Kurt Cobain, Hugo tuvo a su hijo, Aidan, que «está a punto de cumplir 13 años y que se irá a la universidad dentro de cinco». Y eso implica que, hasta entonces, su sacrificado padre seguirá en la costa Noroeste de EE UU, pero siempre con la vista puesta en volver porque, para ser sinceros, lo echa «todo de menos».

«Como dice Melendi, cuando cruzo el Negrón no hay mejor sensación», bromea. «Tengo, incluso, una pegatina del 'Asturias, Paraíso Natural' en el coche y otra con la bandera asturiana en el portátil», cuenta este emigrante que ejerce de enamorado de su tierra. Y eso, que no tiene muchas ocasiones de regresar: «Sólo puedo ir un par de semanas al año, porque es difícil estar fuera de la oficina durante más tiempo, pero, cuando voy, me siento completo con la familia y los amigos y muy agradecido de que mi hijo tenga la oportunidad de pasar tiempo con sus dos bisabuelas, algo que no todo el mundo puede decir».

Optimista y blanquiazul

De Seattle -también la ciudad en la que se ambienta la trilogía del momento, 'Cincuenta sombras de Grey'- se queda, sobre todo, con «la posibilidad de conocer a gente maravillosa de todo el mundo, de tener amigos y conocidos de cualquier cultura y nacionalidad», una Babel en la que, de cuando en cuando, suceden cosas curiosas. «Como un día en el que estaba jugando al fútbol con mi hijo en un parque y un tipo se acercó a hablar con nosotros porque vio que llevaba una sudadera del Real Oviedo. Resultó que había oído hablar de la campaña de expansión de capital del equipo y que había comprado unas cuantas participaciones», relata.

El fútbol es una de las pasiones de este hombre de corazón blanquiazul y optimista. Y, de hecho, ha empezado a entrenar al equipo en el que milita su hijo Aidan. Le sirve, dice, «para enseñar a madurar a los chavales, verlos crecer, algo que es muy bonito», y para transmitirles su esperanza en el futuro. Esa que le hace confiar en que, «pese a la corrupción y el paro, el asturiano en particular y el español es general es una persona determinada, orgullosa y trabajadora, que siempre sale adelante. El ejemplo, el particular héroe en la realidad de este experto en mundos virtuales, concluye, es su hermano. «Lo admiro muchísimo. Es ingeniero de Minas, ha trabajado muy duro desde que se graduó y, aunque la crisis golpeó a todo el mundo, él ha seguido esforzándose, estudiando y currando. A veces, lo fácil es marcharse y los que se quedan son los que tienen que tirar del país».