El Comercio
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«Cobro un sueldo por tener 6 hijos»

Ignacio y Alejandra, con sus seis hijos.

Ignacio y Alejandra, con sus seis hijos.

  • Alejandra Blanc Muro de Zaro, lleva en Suecia tres años. «Aquí está muy mal visto hablar en voz alta a los niños. Te pueden denunciar por maltrato. Otros requisitos para ser buen ciudadano son ir al gimnasio y al dentista»

Alejandra Blanc Muro de Zaro (Ale para su familia y sus amigos) tiene 34 años recién cumplidos y 6 hijos. Los cinco mayores, nacidos en España. Yluego está la pequeña Gabriela. «Ella es la sueca y se llama como su bisabuela, que vive en Avilés y a la que adoro», cuenta Alejandra.

La última en llegar al mundo lo ha hecho en Malmö, la ciudad en la que Ale y su marido, Ignacio de Madariaga (Nacho para los suyos), residen desde hace tres años, «encantados y muy felices». Aunque este mismo mes la cosa se acaba y regresan a España. Algo tristes, reconocen, «porque la vida en Suecia es espectacular», pero contentos porque «también es verdad que como España no hay nada» y, además, van a estar más cerca de los abuelos maternos, que tienen su casa en Luanco después de criar a sus ocho hijos (Alejandra es la sexta)entre Soto de Llanera y Nava.

A Suecia llegaron después de que la empresa para la que trabaja Nacho («tetrapak, la de los tetrabricks») le ofreciese la expatriación temporal, «una oportunidad de las que no se pueden rechazar».Yallí que se trasladó la pareja con toda su prole. Unos inicios que, al principio, no resultaron nada fáciles. Especialmente, para Alejandra.

«Mi primer año aquí fue muy difícil», recuerda Ale. «En primer lugar, porque me separaba de mi familia, a la que estoy muy unida. En segundo lugar, porque, hasta entonces, trabajaba y tuve que dejarlo para ocuparme de los niños, que salen del colegio a las dos de la tarde. Y, por último, porque los suecos, en principio, son guapos y muy majos, pero también son muy peculiares».

La razón de este carácter tan suyo es, según esta arquitecta de interiores, «que viven en un país en el que no hay crisis» y en el que «el nivel de vida es muy alto». Un país en el que «se pagan muchos impuestos, pero todo funciona a la perfección. Y ellos adoran ese sistema, lo que les lleva a ser muy estrictos, bastante cuadriculados».

Algunos ejemplos que «parecen de ciencia-ficción»:«Ellos consideran que, para ser buen ciudadano, hay que ir al gimnasio y al dentista. Por eso, los gimnasios son de lujo, pero muy baratos, porque están subvencionados. Y están llenos de viejecitos. Ese es su secreto para conservarse tan bien. Y por eso, te dan cita para el dentista una vez al año aunque tú no la pidas. Y, si no excusas tu asistencia, multa».

«Otra cosa que está muy mal vista es hablar en voz alta a los niños. De hecho, te pueden denunciar por maltrato». Y, como conoce un mal trago cercano, Alejandra se cuida muy mucho de elevar el tono en la calle:«Eso, les digo al oído:‘Cuando llegas a casa, te vas a enterar’». Así que la posibilidad de darles un cachete ni se plantea.

Pero, sobre todo, ha pesado la parte positiva. Esa en la que todo funciona como un reloj. Más ejemplos:«En invierno, los niños van vestidos al colegio con ropa de esquiar y salen al patio llueva, nieve o truene». De manera que, si la ropa se queda húmeda, «se mete en grandes secadoras» para que vuelva a estar en condiciones. Y, para combatir el frío, «incluso los asientos de los coches están calefactados».

«Todo lo hacen muy bien, todo está muy bien pensado, al milímetro. La prueba es que hay cantidad de empresa e inventos suecos que ni nos imaginamos como los implantes dentales». Yesa eficacia que deja en meros aficionados a los alemanes, «puede resultar exasperante para los españoles, mucho más espontáneos». Otra de las cuestiones que requirió un esfuerzo extra de Ale y Nacho fueron las horas de luz. Porque, en función de la estación, puede haber «sólo tres o cuatro horas de noche o de día».

Pero, si hay algo que marca la diferencia para esta pareja que siempre tuvo claro que quería formar una familia numerosa, es el trato del Gobierno sueco a las familias.«La baja de maternidad es de un año y medio y yo cobro un sueldo por tener seis hijos. Una cantidad por cada uno y, además, una bonificación por el tercero y la sexta», explica Alejandra. Y, otro detalle que, aunque pueda parecer frívolo, no lo es para una especialista en decoración:«El diseño nórdico es maravilloso. Aquí descubrí que IKEA no es un invento genial. Es el fruto de una cultura. En Navidad cambian hasta las cortinas».