El Comercio
Asturianos por el mundo

«Hay más extranjeros que belgas»

Sonia Santa Cruz, dando un salto ante la puerta del Cincuentenario de Bruselas.

Sonia Santa Cruz, dando un salto ante la puerta del Cincuentenario de Bruselas. / E. C.

  • Sonia Santa Cruz, es recepcionista en un hotel de Bruselas. Esta joven gijonesa se fue dominando inglés y francés y, en tres meses, ya se defiende en italiano, alemán, portugués y chino

A Sonia Santa Cruz (Gijón, 1994) siempre le ha gustado viajar. Por eso estudió en la facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales Jovellanos y ahora trabaja en Bruselas. No se lo pensó mucho. «Siempre había querido salir de España, o por lo menos de Asturias, para conocer otros idiomas, otras culturas y otra gente...», cuenta. Optó por probar fortuna en la capital belga, en la que lleva ya tres meses y donde no le ha ido nada mal: su objetivo era encontrar un trabajo relacionado con sus estudios y eso es justo lo que ha conseguido al aceptar un empleo como recepcionista en un hotel de 4 estrellas de la cadena NH.

Su jornada laboral bien se parece a la española, porque trabaja a turnos semanales de mañana –de 7 a 15 horas– o tarde –de 15 a 23–. El cambio se hace patente cuando tiene tiempo libre. «Aquí todos comen entre las 11 y las 12.30 horas y cenan sobre las siete de la tarde; y los comercios echan el cierre sobre las seis así que hay que darse prisa», explica. Unos horarios europeos que marcan también el ocio de los jóvenes. «Aquí lo típico es salir a beber una cerveza sin importar mucho el día de la semana que sea, porque al ser una ciudad grande y con tanto turismo siempre hay mucho movimiento. Tanto que yo prefiero salir a tomar algo entre semana, el fin de semana hay muchísima gente», cuenta desde la ciudad que llama «de los contrastes», especialmente de índole cultural, económica y meteorológica. «Al ser la capital de Europa, hay muchos congresos, convenciones, ferias, etc, que atraen a mucha gente de negocios con bastante capital y ver a todos esos hombres trajeados contrasta con la cantidad de personas sin techo que hay en la ciudad», describe.

Que Bruselas sea epicentro de la actividad europea y trabajar en un hotel provoca también que sean pocos los belgas con los que ha podido coincidir hasta el momento. «Hay una mezcla de nacionalidades increíble. Creo que en Bruselas hay más extranjeros que belgas», asegura al tiempo que promete que nunca más se va a quejar del clima asturiano. «En Bélgica no existe el verano, lo normal es salir con paraguas y abrigo hasta en julio, porque hace mucho frío, aunque de vez en cuando se cuela un día de calor increíble», explica Sonia Santa Cruz.

Vale, hay cosas que echa de menos de casina como la comida –en concreto «un buen cachopo acompañado de una botella de sidra»– pero Brusela también tiene sus encantos. «La Grand Place es una de las plazas más bonitas del mundo, sobre todo de noche, por el ambiente y la iluminación. Es perfecta para sentarse en ek centro con una cerveza en la mano y pararse simplemente a observar», recomienda esta joven que se fue dominando inglés y francés y ya se anima con el italiano, el alemán, el portugués e, incluso, el chino.

Su intención, «si puedo», es seguir viajando y conocer nuevos lugares. De hecho ya sabe que su periplo belga no durará mucho, que pronto regresará a casa pero, avisa, «para hacer otras maletas y volver a irme». Y allá por donde vaya presumirá de ser asturiana. «A los españoles, al menos en Bélgica, que nos pilla cerca, nos reconocen bien», explica. «Nos identifican por el fútbol y por eso me preguntan si soy de Barcelona o de Madrid, pero yo siempre contesto que no, que soy de Asturias, del sitio más bonito de España», presume.