El Comercio
Asturianos por el mundo

«En Inglaterra se valora el esfuerzo»

Álvaro y Sara posan en la foto en una visita a Cambridge.

Álvaro y Sara posan en la foto en una visita a Cambridge. / E. C.

  • Sara Álvarez Alba y Álvaro González Cortés, músicos de Luarca, trabajan en un proyecto de integración en Newham, «el barrio más multicultural de todo el Reino Unido»

Trabaja en Newham, en Londres, en «el barrio más multicultural de todo el Reino Unido» y también uno de los más pobres, en un programa de integración social a través de la música y está feliz y contenta. Sara Álvarez Alba (Luarca, 1991) no está sola en su aventura británica. La acompaña Álvaro González Cortés, su chico. Ella estudió flauta travesera en el Conservatorio del Occidente y después el Grado Superior en Oviedo; él, lo mismo, pero además hizo la especialidad de composición. «Me mudé a Londres a finales de 2013 para cursar un postgrado en interpretación en el Trinity Laban Conservatoire of Music and Dance que terminé en junio de 2014 y después me salió una buena oportunidad laboral y me quedé a trabajar», revela.

Esa oportunidad laboral la vive junto a su pareja. Ambos son profesores en ese programa en Newham. Viven en Essex y a diario viajan a Londres. «Tenemos que trabajar en varias escuelas cada jornada, y podemos llegar a dar clase a una media de 40 o 50 niños a lo largo del día», detalla. Disfrutan y se sienten valorados. Y tienen la oportunidad de conocer a fondo una de las ciudades a la vanguardia de Europa, con una oferta cultural apabullante y a precios a veces mucho más que razonables. Dice Sara que hay un Londres para cada persona, pero si ella tuviera que destacar algo de la capital británica sería la multiculturalidad: «En uno de los institutos donde hemos trabajado ostentaban el récord Guinness al mayor número de nacionalidades distintas en la misma clase, ¡nada menos que 41! Poder trabajar con niños que vienen de todas partes del mundo es lo más enriquecedor», subraya Sara.

La ciudad es salvaje, cara, se mueve a velocidad de vértigo y peca a veces de deshumanización. Pero las ventajas compensan, y más aún las de un país en el que la música y el arte son importantes. «Aquí sí hay oportunidades en muchos campos que en España nos parecen impensables en este momento, como las profesiones artísticas. En Inglaterra se valora el esfuerzo, es posible empezar desde muy abajo pero tener la oportunidad de crecer y desarrollarte profesionalmente y alcanzar grandes metas», asegura. La música está muy bien valorada, los niños aprender a tocar y a componer... En resumen, es una asignatura «que se respeta y se incentiva».

Todo pese a la barrera de idioma. «Cuando llegas aquí te das cuenta de que el inglés que te han enseñado no vale tanto como esperabas». Claro que esa barrera se cae pronto y se abren las puertas a nuevas oportunidades.

Esas salidas motivan que cada vez sean más los españoles que pueblan Gran Bretaña. Sara y Álvaro lo advierten día a día: «Está cambiando el perfil del emigrante. Hasta hace bien poco parecía que eran mayormente jóvenes preparados que no encontraban una salida profesional en Espapa, pero ahora además llegan cada vez más familias con hijos, ya asentadas, que no ven futuro en su propio país y deciden empezarde de cero en uno nuevo».

Así las cosas, la posibilidad de volver a Asturias está en sus cabezas, aunque no lo tienen claro: «Nos gustaría mucho volver, pero no a cualquier coste. Si en un futuro la situación económica mejora y tenemos la oportunidad de trabajar en buenas condiciones nos encantaría volver y establecernos allí». De todas formas, aún es pronto, les queda aprendizaje pendiente en su etapa inglesa por mucho que se añore a la familia, la naturaleza asturiana, el surf y, por supuesto, la comida. «Como a la familia no nos la podemos traer en la maleta, en nuestra casa inglesa procuramos tener siempre jamón, un poco de pimentón de La Vera y un par de latas de fabada y trozos de lacón para darnos el gustazo de vez en cuando».