Asturianos por el mundo

«Aquí puedes estudiar Filosofía y acabar trabajando de contable»

Fernando llegó a Bristol hace un par de años.

Fernando llegó a Bristol hace un par de años.

  • Fernando Melero, trabaja en Bristol. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, lleva dos años y medio afincado en Inglaterra

A Fernando Melero (Oviedo, 1983) nunca le dio miedo hacer la maleta. La hizo para irse de Erasmus a Lyon, para trabajar de voluntario en Nicaragua y hace un par de años y medio para tomar rumbo a Bristol, donde trabaja para Mapfre. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Oviedo, trabajó un tiempo en Madrid y en cuanto surgió la oportunidad británica la cogió al vuelo. Y allí está, trabajando, aprendiendo, aficionándose al rubgy y descubriendo los puntos de luz y oscuridad de una sociedad como la británica, a veces un tanto cerrada en el plano social pero muy abierta a las oportunidades laborales.

No se siente solo en Bristol. Están con él entre 15.000 y 20.000 españoles. Y cada vez más, porque el trabajo abunda más por estos lares y la propia idiosincrasia del país hace que todo sea más fácil a la hora de buscarse la vida. Quizá por eso, en el plano económico, les va mejor que a nosotros. «Creo que como sociedad tienen más sentido cívico y a nivel político, menos corrupción», avanza. Y continúa: «Luego tienen una administración más pequeña, no tienen 17 distintas, y el inglés es emprendedor, no es raro ver a gente de 23 o 24 años creando empresas que pueden abrir en muy poco tiempo». Y aún dice más: «Es más fácil estudiar y trabajar a la vez, y además aquí puedes estudiar Filosofía y acabar trabajando de contable, porque se valora más el talento y porque tener un título significa que eres capaz de hacer bien un trabajo complejo». Resumiendo, son más prácticos, más efectivos, tienen un sistema educativo más especializado y orientado al mundo laboral. «Es una sociedad muy organizada», dice Melero, y nada aficionada a malgastar. «Si algo no es necesario no se van a gastar dinero, la red de carreteras es bastante peor que la española, pero mientras les sirva no van a construir autopistas de cuatro carriles». Claro que también es cierto que tiene sus fallos el modelo, que depende muchísimo de la ‘city’ de Londres y que en algunos aspectos es más desigual que el español, aunque, eso sí, con una red de protección social muy buena.

Con la falta de luz acompañando el duro invierno –que oscurezca a las cuatro es un drama para un español– y con los añoranzas clásicas de cualquier emigrante –los Carajitos del Profesor y la sidra no faltan en su maleta–, Fernando bendice los vuelos baratos que acortan el camino de vuelta a casa y el Skype y el Whatsapp que obran el milagro de la cercanía. «Muchas veces me pregunto cómo sería antes, ahora cuando tienes ese momento que necesitas hablar con tus amigos siempre tienes el Skype y te pones en contacto rápidamente».

Claro que las añoranzas también se palian con buenos amigos. Los suyos no son mayormente británicos, sino españoles, italianos, portugueses... «Yo hago gueto por fuerza, es difícil entrar en los grupos de los ingleses y además es habitual que con con 25 o 26 años ya tengan uno o dos hijos, así que llegar aquí soltero con 30 años no es fácil». Cuesta entrar en esos círculos. Eso ocurre con los ingleses, los galeses son más abiertos y con ellos disfruta del rugby en el pub con una buena pinta. «Eso sí, cuando Inglaterra pierde en cualquier deporte, mejor irse para casa», bromea.

Bristol, una ciudad en la que, por cierto, aún hoy recuerdan que el Oviedo hizo pretemporada muchos años atrás, tiene también entre sus virtudes la de contar con una oferta de ocio y cultura de lo más atractiva. Eso sí, divertirse es más caro que en Asturias.

El balance es, pues, positivo y ni a corto ni a medio plazo planea regresar. «Tarde o temprano habrá que volver a Asturias», dice, pero añade después que no es el momento, que las ganas de vivir la aventura extranjera sigue ahí.