El Comercio
Asturianos por el mundo

«Asturias debe aprender a venderse»

Antonio Buzón, en el mercado navideño de la plaza Mayor de Cracovia.

Antonio Buzón, en el mercado navideño de la plaza Mayor de Cracovia.

  • Antonio Buzón Novo vive en Cracovia

  • Abogado ovetense, trabaja en el departamento legal de una multinacional. «Polonia es un buen país para vivir en general y Cracovia una ciudad genial en particular

Antonio Buzón Novo (Oviedo, 1983) lleva toda una vida en danza. Estudió Derecho en Oviedo, se fue a Sheffield a hacer el último año de carrera y ha trabajado en diferentes empresas en Niza, Barcelona, Madrid y Palermo. Pero hoy su lugar en el mundo está en Polonia, concretamente en Cracovia. Allí llegó por un cóctel exquisito de razones: «Por una oferta de trabajo, y cómo no, por una chica, que ahora es mi mujer».

En la bellísima ciudad polaca vive desde hace tres años, allí ha nacido su hija y allí trabaja en el departamento legal de una multinacional. «Mi día a día es principalmente revisar y negociar contratos con clientes, aunque a menudo acabo contestando cualquier duda legal que pueda surgir», revela.

Está feliz con la experiencia, porque sostiene que vivir en otros lugares ayuda a abrir las ideas, a descubrir que «tu ciudad o tu país son solo una pequeña parte de la población de este mundo y que cosas que a ti te parecen normales en otro sitio pueden ser rarísimas y viceversa». Lo dicho, en el ámbito general de la vida. En cuanto al profesional, el país eslavo le ha dado una gran oportunidad que muy posiblemente no hubiera podido vivir en España. «Polonia es un país en crecimiento continuo con muchas empresas multinacionales instalándose aquí».

Sostiene Antonio que Polonia es un buen país para vivir en general y que Cracovia es una «ciudad genial en particular». Hay trabajo para extranjeros porque abundan las multinacionales atraídas por el zloty y las condiciones que les ofrece el gobierno, hay buena comida, buena bebida y una historia interesante al tiempo que triste «que hace que simpatices con ellos de primeras». Pero también hay un reverso que habla de partidos ultraconversadores en crecimiento, con un discurso contrario a los inmigrantes y con esa idea de «Polska dla polaków», es decir, «Polonia para los polacos». «Últimamente se están viendo también episodios racistas e incluso violentos. A mí no me ha afectado de momento, pero es una situación un poco incómoda». Tampoco son atractivos, sino todo lo contrario, los altos niveles de contaminación de Cracovia, en especial en tiempos fríos como los actuales, por las calefacciones de carbón a toda mecha.

Con pros y contras, Polonia es un país cercano para los españoles. «No es complicado hacer amigos polacos, son gente abierta y bastante más similar a los españoles de lo que se pudiera pensar en un principio», afirma Antonio, que tiene allí numerosos amigos españoles pero que en absoluto vive en un gueto de compatriotas. No en vano su mujer es polaca.

La distancia no es el olvido. Y las añoranzas siempre están ahí. «Cuando intento explicar lo mejor de Asturias a alguien de aquí, lo resumo en una frase: ‘Calidad de vida’. En Asturias tienes montaña y mar, una comida insuperable y una gente estupenda. Y seguridad, limpieza en las calles... en fin, es sin duda, el mejor sitio para vivir que he conocido». Claro que también hay carencias a solventar. «A Asturias le hace falta un empuje empresarial, cultural y económico importante, además de aprender a venderse mucho mejor de lo que lo hace». Aboga por la unión de las regiones cantábricas para trabajar juntas, aunque sabe que no es fácil cerrar acuerdos en un país como el nuestro, con un nivel político más bien tirando a bajo. «Los partidos políticos no acaban de entender que el otro partido no es su enemigo, sino el representante de miles o millones de españoles que tienen otra forma de ver las cosas que la propia y que no se trata de luchar contra ellos sino de construir juntos lo posible, con el máximo consenso».

Antonio, que sabe que la tecnología ayuda a paliar el desarraigo, prefiere no abusar de Skype, Whatsapp y Facebook para compartir experencias y prefiere recurrir, aunque haya que esperar, al método tradicional. «Prefiero aprovechar cuando estoy en casa para ponernos al corriente mientras tomamos unas sidras, que es mucho más agradable».

Puede que en esas puestas al día en casa, los amigos y la familia le planteen la pregunta del millón: ¿Volverá a Asturias? Su respuesta es clara: «Mi único plan es seguir trabajando al máximo y si en un futuro recibo una oferta de mi empresa para trasladarme a España, me lo plantearé de acuerdo a las circunstancias del momento».