Asturianos por el mundo

«Ecuador no es mala opción para trabajar»

Diego y Miguel, en El Tapeo, con la bandera asturiana al fondo.

Diego y Miguel, en El Tapeo, con la bandera asturiana al fondo. / E. C.

  • Miguel y Diego Canal Menes viven en Quito

  • Hermanos de Gijón, el mayor regenta un bar español y el pequeño es jefe de Comunicación de los ferrocarriles del país

Miguel y Diego son hermanos, de Gijón y residentes en Quito. Uno tiene un bar español, el Tapeo; el otro es jefe de Comunicación y Promoción de Ferrocarriles de Ecuador. Ambos estudiaron en el Liceo La Corolla, a ambos les gusta moverse y ver mundo, y ambos se liaron la manta a la cabeza y cruzaron el Atlántico para buscarse la vida.

Sus historias son paralelas pero bien distintas. Miguel (1981) fue el primero en llegar. Vivió en Inglaterra, trabajó en el Hotel Robledo, fue ocho años auxiliar de vuelo y en 2014, «después de mucho pensarlo y meditarlo, cogí un avión rumbo a Ecuador». La razón: «Era un país que yo ya conocía de mis viajes de mochilero por Sudamérica y tenía amigos que me ayudarían en mi aventura». El 31 de enero de 2015 abrió El Tapeo. Y aquí entra en juego el otro hermano, Diego (1983), periodista licenciado en Segovia que trabajó en Madrid, vivió en Suiza y en Colombia y fue jefe de Comunicación del Grupo Covadonga. Se quedó en el paro a finales de 2014 y siguió a Miguel. Se fue con la idea de ayudarle en la puesta en marcha del negocio y regresar a España, pero de pronto surgió una oportunidad de trabajo irrenunciable: jefe de Comunicación y Promoción de Ferrocarriles del Ecuador. En ello está desde el 1 de octubre: «Es un trabajo increíble que me da la oportunidad de viajar y conocer muchas zonas de Ecuador».

Cada uno a lo suyo, pero los dos volcados en su trabajo. Ninguna de sus actividades requiere un esfuerzo menor. «Mi día a día es trabajar, trabajar y trabajar, sacar un negocio adelante desde cero es siempre difícil y la hostelería es una profesión que conlleva estar demasiadas horas detrás de la barra», apunta Miguel, contento porque su bar se ha convertido en punto de encuentro de numerosos expatriados. «Tenemos una relación muy cercana con la colonia española y asturiana, que, por cierto, es bastante grande aquí porque con la crisis la gente que ha venido a buscarse la vida ha aumentando un montón; muchos han encontrado en El Tapeo un lugar donde sentirse y comer como en casa». Y no solo eso, también es lugar de reunión para jugar al mus y ver los partidos de Liga.

Dicen que Ecuador es en el plano turístico un auténtico descubrimiento. «Es espectacular para visitar, un país pequeño que cuenta con costa, sierra y Amazonia, para todos los gustos, y con su gran tesoro que son las islas Galápagos», señala Miguel. Su hermano da una visión del país desde el punto de vista económico no tan paradisiaca: «Se encuentra en un momento en el que la economía se ha complicado un poco por la bajada de los precios del petróleo, que es una de las principales fuentes de financiación del país. Hay incertidumbre sobre cómo se pueda desarrollar el futuro». Pese a lo dicho, a la hora de buscar trabajo «no es una mala opción, aquí reciben muy bien a la gente que viene con titulaciones extranjeras», añade Diego.

Aunque Quito es una ciudad grande, con un tráfico infernal, es cosmopolita y está repleta de opciones de ocio que merecen la pena. Y además, está muy cerca de espacios naturales maravillosos: «En una hora de coche puedes estar subiendo un volcán a 4.500 metros de altura». Pero, pese a tantas ventajas, siempre se añora Asturias, la familia, la comida, la vida española, pero, de momento, el billete de vuelta no se vislumbra ni por asomo. «Aunque queramos volver, esa opción por el momento se ve muy lejos, aquí nos están ofreciendo una oportunidad que allí no tenemos».

Mientras llegan tiempos mejores, siempre quedará la red para mantener el contacto vivo con los orígenes: «Asturias se ve con mucha añoranza, a traves de internet siempre leemos EL COMERCIO para enterarnos de cómo van las cosas por ahí y siempre estamos a atentos para ver lo que hace nuestro Sporting».