Asturianos por el mundo

«Mi casa es una torre de Babel»

Itziar Trelles con Sophie Trelles-Tvede.
Itziar Trelles con Sophie Trelles-Tvede.
  • La gijonesa Itziar Trelles se fue hace 30 años a Dinamarca y ahora vive en Suiza

  • Su hija, Sophie Trelles-Tvede, dirige con 23 años una empresa con un centenar de empleados y aparece en la lista Forbes de talentos menores de 30

Hace ya 30 años que Itziar Trelles dejó Gijón. Su destino fue Copenhague. Allí trabajó primero en casa de una familia y después en Scandinavian Airlines. Fueron siete años y medio inolvidables en el transcurso de los cuales conoció a su marido, Lars Tvede, inversor, asesor financiero y autor de libros de éxito, con el que se casó a los tres meses de cruzarse las primeras miradas.Y no le han ido mal ni el matrimonio ni la vida. Vive en Suiza, muy cerca de Zúrich y con unas magníficas vistas al lago Zug, se ocupa de las inversiones de su marido y presume de hijas, Sophie y Louise, de 23 y 17 años.

Dice que echa de menos Asturias, pero se deshace en elogios hacia Suiza, el país de acogida. «Nos mudamos por razones de impuestos, pero como todo funciona muy bien, nos ha ido estupendamente», confiesa. Habla maravilla tras maravilla: «Todo está limpio, no hay corrupción, todo lo someten a votación», asegura de forma muy somera esta mujer que habla danés e inglés a la perfección y también francés y alemán. «Y mis hijas, igual, hablan cinco idiomas: inglés por el colegio internacional; alemán porque vivimos en un cantón alemán; francés porque tenemos un chalé en la parte francesa para ir a esquiar, y luego yo en casa hablo español y mi marido danés. Esto es un poco una torre de Babel, cambiamos los idiomas constantemente y nos entendemos perfectamente, pero la gente que nos oye hablar entre nosotros se queda sorprendida».

En esa Babel particular ha crecido su hija Sophie, de la que habla con la pasión de una madre orgullosísima. No le faltan razones. Con 23 años cumplidos, vive en Múnich y desde allí dirige una empresa con una plantilla que supera el centenar de personas. Ella, que estudió en la Universidad de Warwick, en Gran Bretaña, siempre tuvo claro que quería montar su propia compañía y hacerlo sola, sin ayuda familiar. Se alió con su novio, pidió dinero prestado –«y a nosotros nunca nos dijo nada»– y montó Invisibobble, una compañía que comercializa algo tan simple como gomas del pelo. Tiene un ‘ted talk’ en el que explica cómo con solo 19 años echó a andar el proyecto que lleva por título ‘Lo que obtuve por 1.350 vodkas con Red Bull’, que fue más o menos el monto de su inversión. Ella, que por cierto conserva el apellido materno con origen en Luarca, ha aparecido este año junto a Felix Haffa en la lista Forbes de menores de 30 años más influyentes en Europa. «La empresa ha crecido muchísimo, ahora ya tienen también otros productos para el pelo, como peines, cremas...», relata su madre. La niña acabó la carrera y vuela sola con el éxito como compañía. «Tiene muy claro que no quiere trabajar para nadie, que quiere ser su propia jefa», revela. Dice Itziar que siempre ha dado confianza a sus hijas, que ha evitado los castigos y que ha buscado que actuaran con ansias de aventura, flexibilidad, independencia y espíritu positivo. Esa es su receta. Y trabajar y arriesgar.

Por eso, desde la distancia ve Asturias un poco apagada: «Hace falta innovación y un poquito de glamour, se ve que algo no funciona, debería haber gente joven que se atreva a empezar cosas nuevas y habría que ayudarles». Su primera propuesta es puramente made in Suiza: «Hay que bajar los impuestos».