El Comercio
Asturianos por el mundo

«Dublín tiene una vibración increíble»

Xandru Fernández, en la barbería dublinesa, con su hijo Lucas.
Xandru Fernández, en la barbería dublinesa, con su hijo Lucas.
  • Xandru Fernández Ramírez trabaja en una empresa tecnológica en Irlanda

  • El próximo sábado estrena el corto ‘Más que una barbería’, que relata la historia de una peluquería dublinesaque acoge conciertos

Es analista de operaciones de una empresa tecnológica pero no se conforma con eso. Xandru Fernández Ramírez, un chico de Ujo nacido en 1980 en Grado, vive en Dublín con su mujer barcelonesa –Rocío– y suniño de 14 meses –Lucas– y dentro de una semana estrena su primer corto documental de 18 minutos de duración que relata la historia de una barbería irlandesa que se ha convertido en una suerte de meca musical. Así son Irlanda y los irlandeses: «Son únicos para la cultura, siempre innovando, siempre con algo que hacer, siempre con una propuesta diferente, la vibración de la ciudad es increíble».

Vive en una ciudad fría solamente –aunque mucho– en el aspecto meteorológico que es muy viva en todos los demás y en ella está feliz y contento. Hace ya once años que aterrizó en Irlanda. Había estudiado en Mieres un ciclo formativo, se puso a trabajar y de forma paralela se matriculó en Empresariales en la Universidad de Oviedo. Muy poquito a poco fue tirando para adelante con la carrera, pero antes de acabarla, en agosto de 2005, un día de santa Elena – «el santo de mi madre»– cogió un avión a Dublín. Fue fácil encontrar empleo. Los primeros seis meses trabajó en un banco en español y a medida que avanzaba su conocimiento del inglés fue ascendiendo peldaños. «Aquí las oportunidades laborales son amplias, si te esfuerza y trabajas, aparecen», apunta. Y explica que a su llegada a Irlanda le sorprendió lo que no debería ser motivo de sorpresa, el respeto hacia los trabajadores: «Me chocó al principio, en España las cosas se hacen por mis cojones y aquí se hacen de otra manera, te preguntan, te escuchan, te toman en consideración, te tratan de maravilla».

Es otro universo bien diferente al español. Por eso sostiene que no cree posible que la experiencia que él ha vivido en Irlanda pudiera haberse dado en España. Y eso que él continúo en Irlanda compatibilizando el trabajo con la carrera, hasta que un día se cansó y decidió parar. «Me dije: ‘No puedo más, tengo que acabar la carrera’. No se le ocurrió mejor idea que irse de Erasmus a Lulea, en Suecia, rozando el Círculo Polar Ártico. «Fue una experiencia muy buena», relata, pese a los 45 grados bajo cero que tuvo que soportar. «La temperatura no es lo peor, lo peor es la oscuridad». Claro que también tiene su lado bueno estar cocinando tranquilamente y ver desde la ventana una aurora boreal. «Aprendí un montón de cosas, fue genial».

Acabó la carrera, regresó a Dublín, donde entonces le esperaba solo Rocío –se casaron hace año y medio en Mieres, «porque en Barcelona no hay sidra para celebrar»– y se puso a trabajar como analista de operaciones. En eso sigue. Claro que en su camino se cruzó una barbería del barrio de Rathmines –se llama Abner Brown, como la canción de Johnny Cash– con un propietario amante de la música que decidió que su peluquería era más mucho más que eso. «El paisano un día pensó que algún sábado podrían organizar algún concierto, la gente empezó a ir, y cada vez más y más y ya no se podía ni cortar el pelo, así que decidieron organizar algún concierto al cerrar la peluquería», revela Xandru. Uno o dos conciertos a la semana se hacen en la barbería, que se ha convertido en un lugar de culto en Dublín en el que todos los músicos quieren tocar. «Se pelean por tocar allí, incluso músicos conocidos». Es todo gratis. Hasta la cerveza.

El historión merecía la pena y Xandru pidió ayuda a un amigo, Fernando Otero, conocedor del mundo audiovisual para hacer el corto documental. A finales de 2014 se grabó y el próximo día 5 se estrena en la barbería con la música en directo de Aine Cahill. Xandru está feliz con su ‘More than a Barber Shop’, que así se titula. «Vamos a hacer una presentación allí y luego queremos moverlo por festivales en todo el mundo», anuncia.

Con tanto trajín aún le queda tiempo para pensar en Asturias, para añorar la familia, la comida y un poco más de sol. «Si hubiera trabajo, volvería, pero de momento está complicada la cosa. Prisa no tenemos, aquí estamos bien».