Asturianos por el mundo

«En todas partes cuecen fabes»

Benjamín Suárez en plena acción con su kilt en Edimburgo.
Benjamín Suárez en plena acción con su kilt en Edimburgo.
  • Benjamín Suárez emigró a Edimburgo desde San Juan de La Arena hace seis años | «A los diez días de llegar, ya tenía dos trabajos», cuenta este guía turístico para hispanohablantes

Benjamín Suárez llegó en 2010 a Edimburgo procedente de San Juan de la Arena para «lo típico»:«Mejorar la fluidez del inglés durante unos meses aprovechando que ya tenía un amigo allí» que le ofreció quedarse en su casa. Pero, cuando ya había pasado poco más de medio año, llamó a su mujer, que «es de origen centroamericano y está acostumbrada a las mudanzas de largo recorrido pero que se había quedado en Asturias», con un mensaje muy claro:«Haz las maletas y vente, que nos quedamos en Escocia a vivir». Y, de paso, también se llevó a su abuela Carmen, que tiene 86 años y que es su compañera inseparable de viaje.

No era para menos lo de querer quedarse en el extranjero.«A los diez días de llegar, ya tenía dos trabajos», explica Benjamín. «Uno de ellos, en un restaurante español y otro, como ‘glass colector’ en una discoteca. O, dicho en castellano, aunque suene peor:como ‘recoge vasos’», bromea.

Y, así, poco a poco, el de Soto del Barcocambió su vida como instructor de buceo en aguas del Cantábrico por el oficio que ahora le da de comer a orillas del Atlántico:es guía turístico para hispanohablantes. Una tarea en la que, según confiesa, le ha pasado «de todo».

«Como aquella vez que había unos estudiantes españoles empeñados en visitar el Lago Ness» y Benjamín se las tuvo que ingeniar para llegar hasta allí con «un tiempo de perros, porque llovía, nevaba y caían rayos, truenos y centellas». Y, cuando al fin lo consiguieron, les informaron de que habían cerrado todas las carreteras de vuelta a Edimburgo sin que Benjamín perdiese los nervios:«Pensé que no pasaba nada, que buscaríamos un sitio para quedarnos a dormir y solucionado». Pero los ‘erasmus’, angelitos, se habían olvidado de comentarle que tenían su vuelo de regreso a España a las siete de la mañana siguiente. «Quería matarlos», reconoce quien todavía no sabe muy bien cómo lograron llegar al aeropuerto vivos, coleando y a tiempo.

No han sido, sin embargo, todas las anécdotas tan traumáticas. También ha habido «un grupo de enfermeras de Albacete empeñadas en que posase para ellas con el kilt», la falda para hombres tradicional de Escocia e Irlanda, «pero sin camiseta. Y hasta ahí podíamos llegar». «O la asturiana que, cuando se enteró de que su guía era paisano, sacó el chorizo y el jamón que llevaba en el Muro de Adriano y poco más que nos pusimos a hacer una espicha encima de una construcción defensiva del Imperio romano que es Patrimonio de la Humanidad».

Todo eso y mucho más le ha ocurrido a Benjamín en «un país acogedor» en el que se siente como en casa «porque la conexión celta se nota»:«Los escoceses son muy hospitalarios y, además, yo he tenido el privilegio de no quedarme en una ciudad, sino de viajar por todo el país, así que he podido conocer bien la cultura e involucrarme mucho con ellos».

Tanto, que quien fuera músico de La Tarrancha y de la Banda de Gaitas de Cudillero, entre otras formaciones, incluso se ha animado a tocar su Fender Stratocaster Mark Knopfler (es un fan rendido del guitarrista de Glasgow) en los pubs de la más septentrional de las cuatro naciones del Reino Unido, aunque, eso sí, nunca ha dejado de echar de menos «una sidrina, unos oricios o un pastelín de cabracho y, cómo no, a los amigos», que militan en formaciones tan emblemáticas como Corquiéu o Felpeyu.

Y por si esa no fuese suficiente prueba, allí han nacido también sus dos hijos:Mark (llamado así en honor a Knopfler, de tres años)y Charlotte, que apenas tiene seis meses.

Eso sí, advierte este sportinguista confeso:«En todas partes cuecen fabes». Y el talón de Aquiles de los escoceses es que «se lo toman todo con muchísima calma. Para todo tienes que pedir cita. Incluso para abrirte una cuenta bancaria. Y eso te puede llegar a desesperar si estás acostumbrado a hacer lo de hoy para ayer».

A cambio, «en crear una sociedad limitada tardas 20 minutos por internet y te cuesta 19 libras». Él es autónomo y, si usted viaja por aquella zona, quizá pueda contratarlo a través de www.escociaturismo.es.

No se arrepentirá.