Asturianos por el mundo
La enfermera asturiana María Fueyo, que vive en Niza, con la localidad al fondo.
La enfermera asturiana María Fueyo, que vive en Niza, con la localidad al fondo. / EC

«Corrían con pánico en los ojos»

  • La asturiana María Fueyo vivió en primera persona junto a su sobrino dos años el atentado de Niza

La asturiana María Fueyo venía de tomar algo con su familia en la zona del puerto de Niza cuando el grupo se vio abordado por una marea humana que huía despavorida. Recuerda «sus caras desencajadas, el pánico de sus ojos» y sus gritos de «¡atentado!, ¡atentado!». Aún no era consciente de la masacre que había tenido lugar no muy lejos de donde reside, pero sí de que algo muy grave había sucedido.

Esta enfermera de La Felguera vive en Niza desde 2004. Al terminar la carrera, ante la falta de oportunidades laborales, hizo las maletas y comenzó a trabajar en esta localidad del departamento de los Alpes Marítimos. Allí conoció a su marido, un médico francés, e hizo de ella su hogar. Con dos hijos pequeños, el Paseo de los Ingleses, donde se perpetró el ataque el pasado jueves, le es más que conocido. Esta semana, además, recibió la visita de su hermana y sus sobrinos y frecuentó el lugar aún más. «No paramos de salir, de aprovechar el verano, de cenar por la zona de los atentados», explicó ayer a este periódico desde Niza. Por suerte, su hermana se fue el miércoles y con ella se llevó a su hijo mayor, de cinco años. «Como era el primer día que nos quedábamos mi marido y yo con el pequeño, que tiene dos años, nos dio pereza ir a ver los fuegos artificiales». La suerte estaba de su parte.

Igualmente, salieron con sus cuñados, pero por la zona del puerto, más tranquila, y desde allí escucharon «como tiros», que atribuyeron al espectáculo pirotécnico. La verdad se revelaría más tarde, ya camino de casa, cuando primero los gritos y después la gente que corría asustada les pusieron sobre alerta. «En mi portal había dos chicas de unos 17 años superasustadas, que no localizaban a su familia y mi cuñada se las llevó en coche a casa», recordaba.

La noche fue muy larga. «No dormí mucho. No se sabía nada. Al poner la tele aún no había noticias y tampoco sabes si sigue habiendo alguien tirando tiros por ahí», contaba. Y si fue dura la noche, también lo fue el día, una jornada de luto y silencio en la que se suspendieron conciertos como el que tenía previsto dar la cantante Rihanna. «Parece domingo, no hay ni gente por la calle», señalaba ayer.

María Fueyo trabaja en el hospital Antoine Lacassagne, pero en oncología, por lo que no tuvo que vérselas con los heridos, pero sus compañeros de Urgencias pasaron toda la noche operando. «La gente llegaba muy mal», explica, y re-conoce que en Niza, una ciudad muy multicultural, ahora se respira miedo.