Asturianos por el mundo

«Portugal aún es un gran desconocido»

Jonathan Lawton y Cristina Mitre, en Azenhas do Mar.
Jonathan Lawton y Cristina Mitre, en Azenhas do Mar.
  • Cristina Mitre y su marido, Jonathan Lawton, viven en Lisboa desde hace dos años

Cuando el pasado mes de julio la selección lusa de fútbol se proclamó campeona de Europa, dos gijoneses de pro –que, además, ejercen y hacen patria allá por donde van– salieron a las plazas a celebrarlo envueltos en banderas verdirrojas como si de dos portugueses se tratase. Porque, según cuentan Cristina Mitre y Jonathan Lawton, «Lisboa es un poco la Gijón portuguesa», y ellos ya se sienten parte del paisanaje del lugar adonde les llevaron sus destinos profesionales hace dos años.

Fue entonces cuando dejaron la áspera Madrid –antes vivieron en la húmeda Londres– y se establecieron en un enclave privilegiado de la capital lusa:el barrio de Chiado, el más bohemio e intelectual de entre los lisboetas, lleno de librerías y cafés y a cinco minutos de ‘A Brasileira’, donde cualquier turista que se precie aprovecha para fotografiarse con la talla broncínea del inmortal Pessoa.

A fe que sus tareas allí no son pequeñas. Porque, mientras que ella –abanderada del ‘running’ en España y jurado en los últimos Premios Princesa de Asturias de los Deportes– dirige la revista ‘Women’s Health’ en España y Portugal, su marido ejerce como director general de la multinacional Apple en el país vecino. «Ese que, a pesar de estar tan cerca, sigue siendo un gran desconocido», explica Jonathan, que ha detectado varias fortalezas en aquellas tierras.

«Lo mejor, sin duda, es el clima, la comida, el mar, lo formales y educados que son los portugueses, su respeto por el patrimonio histórico y el dominio que tienen de los idiomas. En ese terreno, los españoles tenemos mucho que aprender de ellos. Ahí nos arrollan», bromea este hijo de inglés e irlandesa criado a orillas del Piles que, tras la victoria del ‘Brexit’, se siente «un poco apátrida».

Y, aunque, según concuerdan, nuestros vecinos «no es que sean tristes, pero sí un tanto reservados», lo cierto es que esta pareja que intenta exprimir el día a día «sin hacer demasiados planes» se siente «como en casa».

«Hemos ganado mucho en calidad de vida, que aquí es espectacular, impresionante. Nuestra sensación compartida es que, a pesar de que Lisboa es una capital europea, se parece más a cualquier ciudad de provincia española, donde, además, todo el mundo se conoce», apunta él.

«Por ejemplo, hemos recuperado cosas como ir caminando a los sitios, poder desayunar juntos, hacer vida de barrio o tener la playa a veinte minutos de casa. Placeres que no teníamos en Madrid», añade ella, «feliz de poder correr bajo el puente del 25 de abril» o de pasear con su perra Pixie junto al Tajo.

Y, pese a que «la lengua portuguesa es más complicada de lo que parece, no supone ninguna barrera». Así que Mitre, incluso, se ha atrevido a hablar en ‘portuñol’ en un programa de televisión al que acudió como invitada y a hacer una presentación ante 200 personas. «Obviemos que, en lugar de decir ‘peso’, les dije a los telespectadores algo parecido a ‘peces’», ríe.

Están «disfrutando muchísimo» de su vida lisboeta y se les nota. «Porque, además, afortunadamente, no tenemos prisa por irnos ni fechas. Pero, eso sí, a la Semana Grande de Gijón no faltamos nunca».

Así que, si usted se los cruza estos días por algún merendero, cambiando los pasteles de Belém y el ‘bacalhau’ por «una tortilla o ensaladilla rusa o por un sandwich de la Feria de Muestras» y el fado por algún concierto de la plaza Mayor o quemando zapatilla en el Kilometrín, no se sorprenda:«Gijón siempre será el punto de encuentro con la familia y los amigos de siempre». La saudade.