El Comercio
Asturianos por el mundo

«La situación aquí no es tan idílica»

Diana y Heeiko –a la derecha– junto a los padres de ambos en Esslingen am Neckar.
Diana y Heeiko –a la derecha– junto a los padres de ambos en Esslingen am Neckar.
  • Diana García vive en Alemania y trabaja de traductora para la casa Mercedes. Cupido apareció en la vida de esta gijonesa que se enamoró de un alemán. Ambos conocen bien la perspectiva laboral real del país germano

«Decidí irme de Asturias porque quise, no porque fuera mi última opción». Diana García (Gijón, 1991) es la excepción que confirma la regla; esa que dice que los jóvenes de hoy en día deben salir de España para garantizarse un futuro más prometedor. A esta joven gijonesa no le asustaba abandonar el nido porque con 18 años optó por salir de Asturias rumbo a Madrid para estudiar Traducción e Interpretación. Eligió cursar inglés y alemán, idioma este último que no había tocado antes. «Fue un primer curso muy intenso, con mucha gramática, así que me apunté a la Escuela Oficial de Idiomas para entender los conceptos que no explicaban en la Universidad». El destino y Cupido hicieron el resto. 

La escuela organizó un intercambio lingüístico con unos estudiantes alemanes de prácticas. «Fue una experiencia maravillosa, hice muy buenos amigos y conocí a Heeiko, mi novio actual», asegura la asturiana, desde la ciudad industrial de Manhell, en la que vive desde hace solo «un par de meses». Por él tomó la decisión de abandonar España al terminar la carrera. «Él es siete años mayor que yo, así que cuando terminó la carrera –ingeniería–, buscó trabajo en España y en Alemania y a las dos semanas empezaron a llamarle... del país germano», recuerda Diana. En cuanto ella terminó los estudios, hizo las maletas con destino a un país en el que es fácil «viajar atrás en el tiempo» cada vez que coges el coche y visitas «ciudades antiguas con importantes y asombrosos castillos».

La asturiana no se vio con las manos vacías. Llegó con la idea de hacer un máster aunque, al final, se decidió por comenzar unas prácticas que culminaron en un puesto de trabajo que aún mantiene, relacionado con la gestión de proyectos de traducción para una empresa automovilística, la Mercedes. «Los jefes se portaron bien, tuve mucha suerte porque llegué al país con un nivel B2, que no estaba mal, pero tenía un vocabulario familiar, no de nivel empresarial», cuenta quien ya lleva casi tres años trabajando en la misma empresa. Esto fue en Esslingen, cerca de Stuttgart, la ciudad en la que pasó dos años.    

Su experiencia profesional y la de su novio le confieren una visión ajustada de la realidad de los jóvenes en el país germano, que «no es tan idílica como se ve desde España», asegura y cuenta: «Mi novio se doctoró y estuvo buscando trabajo durante cinco meses y, de sesenta o más intentos, solo consiguió diez entrevistas y pocas ofertas, y él es de los que ha tenido suerte, pues muchos ingenieros recién licenciados solo consiguen trabajo para proyectos temporales». En Alemania, tan industrializado que el país se divide en función del sector en el que operen las empresas, «piden mucha experiencia y pocas veces dan la oportunidad a jóvenes inexpertos», cuenta. Tampoco comparte «del todo» la idea de que el nivel de vida en Alemania sea mucho más caro que en España. «El precio de la cesta sube si no lo tienes en cuenta, si te fijas, en el súper puedes pagar lo mismo. Nosotros solemos hacer la compra en Lidl y no nos gastamos más de 200 euros al mes de media», reconoce esta gijonesa, que aún no sabe si volverá a casa definitivamente. «Por ahora suelo ir una vez al año, sobre todo para estar con mis padres, Juan José y Lourdes, a quienes le debo todo», reconoce. En estas travesías suele acompañarla Heeiko, quien poco a poco va descubriendo la ‘tierrina’ asturiana. «Es muy alemán para eso, le gustaron mucho la playa, el paisaje y la comida, y se sorprendió de disponer de marisco fresco porque en Alemania no es nada habitual comer unos mejillones», cuenta Diana, y reconoce que a ella, de Alemania, le encanta el ‘flammkuchen’, «una especie de pizza».