El Comercio
Asturianos por el mundo

«Aquí hay más respeto al trabajador»

Noelia Sánchez Murias posa con el río Támesis a su espalda.
Noelia Sánchez Murias posa con el río Támesis a su espalda.
  • Noelia Sánchez Murias ejerce como contable en el Smithfield Market de Londres. «El Brexit nos dejó a todos descolocados, nunca pensé que fuera a salir», asegura esta abogada gijonesa del barrio de La Calzada

Tiene trabajo, casa y novio. «Solo me falta el perro», bromea Noelia Sánchez Murias (Gijón, 1979), abogada licenciada por la Universidad de Oviedo que harta de la precariedad laboral española tomó rumbo a Londres hace ya unos años. Y no le ha ido mal la aventura británica, que vivió en plenitud, pasando por todas las etapas habidas y por haber.

Esta gijonesa del barrio de La Calzada siempre tuvo vocación viajera. Con la carrera de Derecho terminada, ya en 2005 se fue a vivir a Dublín, aunque regresó al año siguiente para ejercer como abogada en CC OO. Luego estuvo unos meses en la India, y de regreso a España trabajó en una gestoría, en seguros, «haciendo de todo». Pero «como no me salía nada, me apetecía viajar, me vine a Londres». Y ahí arrancó su periplo. «Empecé limpiando habitaciones en un hotel, entonces no me desenvolvía en inglés para hacer un trabajo más complicado», relata. Después montó una empresa de bolsos y bisutería con un amigo que no funcionó hasta que, casi por casualidad, encontró su trabajo actual como contable en el Smithfield Market. «Es un mercado de la época medieval, el mercado más importante de la carne», revela. Hace ya tres años y está encantada.

Lo está porque su vida avanza y mejora. No es fácil –ni barato– encontrar vivienda en Londres y ahora acaba de mudarse con su novio inglés –al que conoció en el trabajo– a una casita en Elstree & Borehamwood. «Es una zona más bien residencial, muy tranquilita, aunque también hay un montón de tiendas».

Las cosas le van bien y no piensa en volver, al menos a corto plazo. «Pensando a más de diez años vista sí me gustaría volver a España, pero no Asturias, me apetece un sitio donde haya más sol, pero nunca sabes a dónde te va a llevar la vida, si me dicen hace ocho años que iba acabar viviendo en Londres no me lo creo».

Así que mejor no hacer planes y disfrutar de todo lo bueno que ofrece Gran Bretaña. «Si estás en Londres y no quedas con nadie, te puedes pasar el fin de semana solo tranquilamente, hay montones de eventos, hay mercados, museos, exposiciones... Hay un montón de oportunidades», dice en el plano puramente social y cultural. En el laboral, también la cosa está mucho mejor que en España, aunque los buenos tiempos ya pasaron. «Cualquier persona que estaba aquí hace 15 años te cuenta que entonces había más oportunidades, pero aún así siempre es más fácil encontrar trabajo aquí». A eso se une que la valoración es otra y el sueldo también: «Yo ganó literalmente el doble de lo que ganaba en España en una oficina». A eso se une que «hay más respeto al trabajador», que todo está «mucho más regulado» y que en el trabajo hasta esa costumbre tan británica de que el jefe dé las gracias a los empleados cuando se van de la oficina hacen que «te sientas mejor». También tiene contras la experiencia. La principal, la añoranza, esa sensación de desarraigo tan española. «En España está la familia, la comida de tu vida, tus costumbres, las cosas más tontas, como la sobremesa, que aquí no se hace... Todo eso se echa de menos». Y el jamón ibérico, el lomo, el queso de cabra y el cabrales. Nunca faltan en su maleta rumbo a Londres los embutidos. «Y no me llevo sidra porque no puedo».

Más cerca que nunca ante la proliferación de conexiones aéreas, Gran Bretaña se aleja sin embargo por decisión propia del resto de Europa. «El Brexit nos dejó un poco descolocados, yo nunca pensé que fuera a salir, no me lo esperaba». Nadie sabe lo que va a pasar en el futuro, pero Noelia no cree que le vaya a afectar en absoluto.