El Comercio

Asturianos por el mundo

«Se puede teletrabajar en distintos países»

Silvia Fernández, con su familia en pleno centro de Londres.
Silvia Fernández, con su familia en pleno centro de Londres.
  • Madre de tres hijas de seis, cuatro y dos años que ya son bilingües, solo tiene una queja de la capital británica: «Es carísima»La gijonesa Silvia Fernández vive en Londres y ejerce como asesora fiscal para una firma madrileña

Silvia Fernández Pérez (Gijón, 1973) prácticamente no se siente en la diáspora. «Lo bueno de Londres es que tiene cuatro aeropuertos y vuelos baratísimos, así que si me entra la morriña, me voy», dice. Aunque para ella viajar suponga un auténtico problema de intendencia porque es madre de tres niñas pequeñas. Tampoco se siente lejos porque aunque su domicilio está en el barrio londinense de Fulham su trabajo está en Madrid. Ejerce en la distancia y sin mayores trastornos como asesora fiscal. Y defiende el trabajo desde casa y en la distancia no solo como una actividad de futuro, sino del más puro y arrollador presente. «Se puede teletrabajar en diferentes países. Es una buena forma de conciliar la vida familiar, yo puedo hacer con mis hijas muchas cosas que otras madres no pueden, pero como todo tiene pros y contras», explica sobre su particular día a día laboral, mucho más común en Londres que en Madrid.

Esta economista gijonesa se mudó a Londres porque allí vive desde hace cinco años Javier, su marido, que trabaja en una empresa energética alemana. Y después de muchas idas y venidas, de hoy estoy aquí y mañana allá, de muchos vuelos desde Asturias y desde Madrid, hace un año que está instalada en Londres. «Es una oportunidad de que las niñas tengan una inmersión lingüística total», afirma la mamá de Jimena, que cumple mañana seis añitos; Carmen, de cuatro, e Inés, de dos. Ellas van a la guardería y se manejan en la lengua de Shakespeare con soltura y naturalidad. «En nuestra casa se habla español, pero a veces me doy cuenta mientras juegan que entre ellas hablan en inglés».

Tiene muchos ventajas la capital británica. Porque, además, la adaptacíon al clima que para muchos españoles se antoja complicada, no lo fue para Silvia, acostumbrada como está a la lluvia del norte. «A mí, como asturiana que soy, el tiempo no me echa para atrás, así que estoy encantada». Vive además en un barrio multicultural e internacional. Eso sí, la ciudad, además de súper recomendable es «carísima». En especial a lo que se refiere a la vivienda. Pero es manejable en transporte público, vivible, solidaria... Tiene, sostiene Silvia, buenos sistemas sanitarios y educativos. En lo que a los colegios se refiere, la diferencia con España es más que evidente: «El sistema es muy competitivo y basado en los méritos», relata. A ella todavía le sorprende que su hija Jimena tenga cada semana que hablar delante de la clase. Le sorprende pero elogia lo que significa, cómo se fomentan ese tipo de habilidades en los niños desde pequeños.

De momento la familia está feliz en Londres. El Brexit no es ninguna amenaza, la vida es agradable, las niñas crecen sanas y bilingües y las añoranzas se aplacan en un par de horas y media de avión. «¿El futuro? Quién lo sabe. Vamos a estar dos años más de momento y entonces nos plantearemos una posible vuelta».