Asturianos por el mundo
Celia López, en una calle de Amsterdam.
Celia López, en una calle de Amsterdam.

«Me siento cómoda lejos de casa»

  • Celia López vive en Amsterdam, donde trabaja como becaria en la compañía Travelbird

  • «Aquí nadie te va a cerrar ninguna puerta por tu nacionalidad o por tu edad, pero tienes que trabajártelo», cuenta

Celia López Díaz (Oviedo, 1994) es una mujer con las cosas claras. Adora Asturias, le encanta Oviedo, pero hace ya tiempo que tiene claro que su destino está lejos de aquí. Estudió en la Universidad de Oviedo Comercio y Marketing, fue Erasmus en Niza y París y ahora se ha mudado a Amsterdam para hacer prácticas. «Oviedo es una ciudad en la que he sido muy feliz, pero no es para mí», dice.

Amsterdam fue el destino elegido por varias razones: «¿Quién no va a querer pasar parte de su veintena aquí? Es como un pueblo de casitas bajas, bicicletas, mercados, tan acogedor en sus bares y en su gente; y al mismo tiempo una gran ciudad, internacional, abierta, joven e indudablemente bonita». En definitiva, perfecta. «Después de horas y horas de ordenador, de mandar correos y hacer entrevistas por Skype, conseguí acabar aquí».

«Ahora mismo me encuentro en Travelbird, una empresa online que ofrece paquetes de viaje y experiencias», relata. La empresa empezó como una startup hace cinco años en una habitación con cinco empleados y hoy tiene 600 trabajadores. «Lo que más me gusta de esta empresa es que somos gente de todo el mundo, desde Cuba, Australia, Islandia, Sudáfrica... la media de edad son 27 años y sus principales valores son la libertad y la igualdad». O sea, que está feliz, que vive en un ambiente laboral fantástico, sin despachos y en una continua tormenta de ideas. «Todo el mundo escucha y es escuchado, eso te hace sentir valorado en la empresa y te ayuda a dar lo mejor de ti», apunta. Hay más: un barco en el que hacer reuniones, una azotea con vistas para tomar cafés, un 'bootcamp' con entrenador personal... Un mundo apasionante: «Todas estas actividades o tiempo de sociabilidad junto a la libertad que tenemos hacen que disfrutes de tu trabajo y que quieras hacerlo lo mejor posible».

Advierte diferencias sustanciales entre España y Holanda esta ovetense, que valora especialmente que los jóvenes empiecen su vida laboral al mismo tiempo que la universidad. «Todos mis amigos holandeses, a sus 23 años, han trabajado de todo lo trabajable y esta cultura laboral se nota una vez que dejan de ser estudiantes. Cuando al fin se dedican a su profesión lo valoran mucho más porque finalmente trabajan en lo que quieren y lo hacen con gusto». La etapa universitaria en España es otra cosa: «Está organizada para que te encierres en tu casa y aprendas todas las teorías y fórmulas que existen en vez de que aprendas cómo funciona el negocio, cómo desenvolverte en el mundo laboral». Admira también de los holandeses que están abiertos al exterior. «Aquí nadie te va a cerrar ninguna puerta según tu nacionalidad o tu edad, pero tienes que trabajártelo».

En el plano personal, Amsterdam solo tiene un par de contras: uno meteorológico y otro inmobiliario. Cuenta Celia que hay una palabra holandesa, 'gezelligheid', que define un momento de bienestar que ella ha experimentado. «Es la sensación de sentirte acogido y eso es lo que transmite vivir en esta ciudad». Hasta el peor día de lluvia y viento puede ser «acogedor» en «uno de sus bares de música en directo y en un pequeño cine independiente». La ciudad lo tiene todo: «Vivir en Amsterdam es como vivir en un pueblo de casitas de ladrillo, árboles centenarios y calles empedradas, pero con todas las ventajas de una gran ciudad».

La vida social es un no parar y Celia no tiene tiempo ni para añoranzas. Se confiesa despegada y afirma que solo echa en falta la familia. «Son precisamente estas experiencias por el mundo las que me hacen valorar lo afortunada que soy de contar con ellos», dice. Pero de volver, ni hablar: «Ni en un futuro cercano ni el futuro lejano. En Asturias tengo la sensación de que las barreras geográficas se trasladan a la mentalidad y el modo de vida», asegura. Y concluye: «Soy una persona que me encuentro cómoda lejos de casa, disfruto de descubrir lugares nuevos, culturas diferentes, de rodearme de gente nacida en distintos lugares del mundo».