Asturianos por el mundo
Gonzalo Menéndez Borge, que vive en Cork, acaba de llegar a Dublín.
Gonzalo Menéndez Borge, que vive en Cork, acaba de llegar a Dublín.

«Llevo un estilo de vida diferente»

  • Gonzalo Menéndez disfruta de una enriquecedora beca Erasmus en Cork (Irlanda)

  • Este gijonés ha dejado el nido unos meses a sabiendas de los beneficios personales, laborales y vitales que trae consigo la experiencia

Cuando la Universidad de Oviedo publicó las plazas de las becas Erasmus, Gonzalo Menéndez Borge (Gijón, 1996) estuvo atento. Tanto que ahora está en Cork, la segunda ciudad más poblada de Irlanda, cursando el primer semestre del tercer curso de Ingeniería Informática de Software. Una experiencia que tilda de enriquecedora en lo personal, lo laboral y lo vital. Hasta el punto de no ver como un problema tener que celebrar su vigésimo cumpleaños, que es hoy mismo, lejos de casa. El cambio no le ha salido del todo mal y este fin de semana está conociendo Dublín con su hermano, Carlos, quien también abandonó este año Asturias, aunque en su caso para irse a Francia.

Gonzalo, que inició sus estudios en el colegio San Vicente de Paúl, tenía muy claro que para perfeccionar su ya buen nivel de inglés y ganar experiencia tenía que pasar un tiempo lejos de casa. «Me vine por todos los beneficios que conlleva: visitas un nuevo país, vives otra cultura y pruebas la 'independencia' aunque sea temporalmente», enumera. En Irlanda «llevo un estilo de vida totalmente diferente», cuenta. Marcado tanto por su propia situación como por el ritmo de funcionamiento del país europeo. «Vivo lejos del centro, en el Cork Institute of Technology - CIT, así que me lleno la semana con clases sueltas y aprovecho el tiempo libre», explica. ¿Cómo? «Utilizo el gimnasio de la universidad y, cuando estoy en casa aprovecho para estudiar, tocar la guitarra y procrastinar», cuenta, y continúa: «Bueno, y a comprar y demás actividades de supervivencia».

El tiempo libre lo pasa con los amigos que ha hecho. «Solemos quedar en algún piso y terminar en algún pub, eso sí, cierra todo a las dos de la madrugada, lo que para un español parece impensable. Por eso aquí salen más pronto», asegura. Habla del horario de cierre de los comercios, «incluso de centros turísticos y cafeterías, mientras que con los supermercados ocurre todo lo contrario, porque abren los domingos y, algunos, incluso 24 horas». No es lo único que le ha sorprendido del país. También se ha fijado en que los nativos apenas hablan irlandés. «El idioma mayoritario es el inglés y hay muchos franceses y españoles», explica.

A pesar de que anochece súper pronto a consecuencia del cambio horario, que la vida es más cara y que celebrar los 20 años con el resto de su familia y sus amigos de toda la vida tendrá que esperar hasta la Navidad, Gonzalo Menéndez rompe una lanza en favor de las becas Erasmus. «De cara al mundo laboral son una gran ayuda en el curriculum, tanto por el inglés como por añadir una universidad extranjera», asegura, y continúa: «Además, viajar te abre la mente». Que nunca viene mal.