El Comercio
Asturianos por el mundo

«Los ingleses son muy cuadriculados»

Patricia González Muñiz vive en Ipswich, capital del condado de Suffolk, en el Este de Inglaterra.
Patricia González Muñiz vive en Ipswich, capital del condado de Suffolk, en el Este de Inglaterra.
  • Patricia González vive desde 2013 en Inglaterra y ahora trabaja en un banco en Ipswich

  • «Aquí se valora al trabajador, te ofrecen hacer cursos, te ayudan a ascender o a cambiar de puesto en la empresa»

Se fue con el ánimo de mejorar su inglés en 2013 y no ha vuelto. Patricia González Muñiz (Gijón, 1989) es técnico superior en Comercio Internacional y está a un par de asignaturas de licenciarse en ADE, además tener un curso de profesionalización bancaria. Pero su experiencia en Gran Bretaña comenzó por otra vertiente. En 2013 se fue con la intención de pasar un año mejorando el inglés como 'aupair' y hasta febrero de 2015 convivió en Stowmarket con una familia. Le surgió un trabajo en un banco que primero compatibilizó con el cuidado de los niños y, finalmente, optó por tomar rumbo a Ipswich, donde ahora vive. Trabaja en una sucursal bancaria como 'senior personal banker'. «Me encargo de ver a los cliente en privado para apertura de cuentas, gestión de créditos y tarjetas de crédito, hacer las primeras valoraciones de riesgo para hipotecas. Es un trabajo muy variado», apunta.

Le gusta la experiencia laboral británica. «En Inglaterra se valora mucho más al trabajador, te ofrecen posibilidades de hacer cursos y te ayudan si quieres ascender o cambiar de puesto dentro de la empresa», explica. Añade que abundan los trabajos a tiempo parcial, que la conciliación es más sencilla para quienes tienen hijos en edad escolar y que el paro ronda el 5%. «En general hay más estabilidad laboral y los sueldos suelen ser más elevados», subraya. Eso sí, en muchos trabajos, las bajas o no se cobran o se cobra poco. «En comparación con el sistema español sales perdiendo».

La vida social es más complicada en el plano 'british', que no en el puramente español. «Aquí son muy cuadriculados, el lunes o el martes ya están haciendo planes sobre lo que van a hacer el fin de semana», señala. Pero el lobby español es fuerte en Ipswich. «Nos hemos juntado un grupo bastante numeroso, por lo que todos los fines de semana hacemos bastantes planes para ir al cine o a tomar algo», relata.

Añora las horas de luz, sobre todo durante el invierno, la comida (verdura, pescado y, por supuesto, el jamón) y el Sporting, con el que sufre Patricia en la distancia. No está bien el equipo y tampoco lo está, desde su perspectiva, el lugar en el que nació. «Veo a Asturias estancada, llevo tres años y medio aquí y cada vez que vuelvo parece que nada ha cambiado», apunta. Así las cosas, volver se antoja complicado: «Me gustaría, pero lo veo poco factible a corto plazo, sobre todo teniendo en cuenta la situación de la banca en España, por lo que si me volviera sería probablemente para trabajar en otro sector», augura.

Mientras llega ese momento, sí es que llega, lidia como puede con el Brexit: «Lo vivo con incertidumbre. Al principio dijeron que garantizaban los derechos de los europeos que estamos aquí y ahora parece que están poniendo peros a esa frase, las noticias llegan con cuentagotas sobre cómo va a desarrollarse el proceso». Dicho lo cual, advierte que es la única extranjera de su oficina y que nunca jamás ha tenido una mala palabra de nadie por el hecho de ser de fuera. «Al contrario, todos hablan bien de sus visitas a España». Y eso que algunas ideas preconcebidas continúan vigentes, aunque también otras se están rompiendo por fin: «Los británicos en general nos ven muy sociables a los españoles, siempre mencionan el buen tiempo, lo cercana que es la gente y lo barato que es tomar algo en una terraza. Creo que se ha abandonado un poco el mito del flamenco y el toro, aunque algunos tópicos se mantienen y muchos piensan que las españolas debemos ser morenas estilo Penélope Cruz».

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