El Comercio
Asturianos por el mundo
En Pucón, al lado del volcán de Villarica, en su último ironman.
En Pucón, al lado del volcán de Villarica, en su último ironman.

«En Chile ser español es un plus»

  • «No conozco ningún español con carrera que haya tenido problemas para encontrar trabajo aquí», asegura

  • Bruno Toyos Torga trabaja en Santiago como ejecutivo de banca para empresas

Bruno Toyos Torga (Gijón, 1987) , se licenció en ADE en la Universidad de Oviedo, se fue a Londres a aprender inglés como tantos de su generación y después de dos años se planteó que aquel no era su lugar en el mundo. «No me veía viviendo allí el resto de mi vida, no era feliz , así que dije 'me voy de aquí , me voy a Chile'». Había razones de peso para elegir ese país. Tenía parientes lejanos y su padre había nacido allí, porque sus abuelos, 60 años atrás, ya habían hecho las Américas. «Pude solicitar la nacionalidad chilena desde España y, una vez obtenida, me vine en mayo de 2014». No le fue mal. «A las dos semanas de estar aquí recibí una llamada del Banco Santander, al cual me había postulado en numerosas ocasiones en España. Aquí fue llegar y besar el santo. Buen sueldo, contrato indefinido y una oportunidad que aproveché». Después de dos años como ejecutivo de banca de empresas, se cambió a otra entidad. «Ahora trabajo como ejecutivo de grandes empresas en el Banco de Crédito e Inversiones, BCI».

«Como el de cualquier ejecutivo de banca, cada día es una montaña rusa, siempre corriendo, ya que se pierden o se ganan oportunidades de millones de dólares en un día. Mi trabajo es tan estresante como flexible, no siempre toca lo mismo, consiste en administrar una cartera de empresas, conocerlas, saber qué hacen, cómo se administran, evaluar las necesidades de crédito y analizar sus números, su estructura», revela sobre su día a día en un país en el que, explica, «la competencia bancaria es muy intensa».

En Chile hay casi pleno empleo, se trata bien al extranjero con cualificación y, además, «ser español es un plus de cara a cualquier entrevista». De modo que no se queja: «Las posibilidades de movilidad, desarrollo y sueldos en comparación con España son infinitamente mejores».

En lo profesional está contento y en lo personal también. «Mi vida es trabajo y deporte entre semana, ya que estoy preparando varias competiciones para este año, y los fines de semana siempre hay algún plan, algún viaje, alguna fiesta con amigos». Casi todos sus amigos son españoles, argentinos e italianos y hacen piña. «Mis amigos chilenos son la gente con la que trabajo, que ya tienen mujer, hijos etc. y no están tan disponibles».

Sostiene que los chilenos son gente agradable y calida y eso hace que no se sienta tan lejos de España. «Es parecido», apunta, pero enseguida encuentra matices. «La gente es más tranquila, sale menos, prefiere cualquier junta en la casa que echarse a la calle los fines de semana como en España». Así que se añoran las cañitas por semana después del trabajo, aunque siempre hay algo que hacer. Lo único que no le gusta de Chile es que está lejos, muy lejos, «a medio mundo de tus seres queridos», y eso le ha hecho a aprender «a ser feliz con uno mismo». Aunque reconoce que hoy en día, con las redes sociales, las distancias se acortan y lo más complicado es coordinar la comunicación con las seis horas de diferencia.

No considera Bruno que sea mal lugar para emigrar, y eso que en los últimos años se ha producido una desaceleración económica. «El mercado laboral es estable si estás cualificado. No conozco ningún español con carrera que haya tenido problemas para encontrar trabajo aquí», concluye.

Y además la experiencia de la emigración tiene muchos ángulos buenos: «Uno aprende a vivir consigo mismo, a depender menos de las personas». Es, subraya, una «experiencia vital que te ayuda a madurar».

El país es, además, espectacular. «Santiago no tiene mucho que ver turísticamente, pero es un país con una belleza natural de las que dejan sin aliento, son 12.000 kilómetros de país con el desierto de Atacama en el norte y los glaciares en la Patagonia, pasando por isla de Pascua y la costa».

Es casi tan bonito como Asturias, dice, y eso que aún le falta mucho por conocer de Chile y alrededores. «Solo hay 15 días de vacaciones y siempre uso casi todas para volver a la tierrina». Aún así, ya ha pisado Río de Janeiro y este año planea conocer Argentina, Perú y Colombia. «La idea es conocerlo todo antes de volver algún día». Porque algún día le gustaría retornar a Asturias, aunque no las tiene todas consigo. «Mis propios padres me dicen que no se me ocurra volver, que aproveche. Madrid o Barcelona son una posibilidad a medio plazo, pero es complicado». Habrá que esperar a que la situación de España mejore y «podamos volver todos los que estamos fuera».

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