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«Los inicios fueron duros: todos los días llamaba a mis padres llorando»

Lucía Álvarez Cartamil. / E. C.
Lucía Álvarez Cartamil. / E. C.

Lucía Álvarez Cartamil estudia Business en Florida con una beca | La exjugadora de voleibol del Grupo compite en la liga universitaria de Estados Unidos y está nominada a mejor colocadora de su región La gijonesa

A. VILLACORTA

Ahora Lucía Álvarez Cartamil (Gijón, 19 años) está «muy contenta», pero, cuando llegó a Tampa (Florida), en julio del año pasado, las cosas no fueron fáciles. La gijonesa, disciplinada y responsable por naturaleza, acababa de terminar sus estudios de Bachillerato en el Corazón de María con calificaciones brillantes y decidió seguir el consejo de su padre: «Él siempre quiso que me fuera a estudiar a Estados Unidos». Así que solicitó una beca y, visto su historial en la escuela de voleibol del Grupo Covadonga, se la concedieron, claro. Después de unos días de fiestas de prao y de disfrutar con los amigos el verano asturiano, Lucía ya estaba dentro de la competición universitaria estadounidense.

En Tampa, desembarcó en plena pretemporada: «Los inicios fueron duros. Cuando llegué, entrenábamos ocho horas diarias y todos los días llamaba a mis padres llorando y diciéndoles lo de '¿Qué hago yo aquí?'». La respuesta de Álvaro y Cristina, los esforzados progenitores, era siempre la misma: «Me decían que aguantase, que iba a estar bien».

Tanta razón tenían que la colocadora gijonesa deslumbra en el Hawks (halconas), el equipo representativo del Hillsborough Community College de Florida, donde alterna sus estudios de Business con el voleibol.

Los datos hablan por sí solos: las actuaciones de Cartamil, que jugaba en el conjunto de Superliga 2 de la entidad de Las Mestas, han llevado al Hawks a conseguir una marca de cinco victorias consecutivas. Y, a ella, a ser nominada a mejor colocadora de la región de Florida. En total, la gijonesa logró 211 asistencias en cinco partidos, con una media de 36 en cada uno. Pero es que, además, contra el San Petersburgo y ante el Estado del Río Johns obtuvo 47 y 48, respectivamente, siendo la más destacada del sexteto. Ahora se prepara para disputar el campeonato estatal, en el que, cuenta, «hay mucho nivel».

Sin embargo, están confiadas, porque, más que un equipo, las diez 'halconas' son ya «una familia». Y, de hecho, Lucía comparte piso con dos de ellas. Una, portorriqueña. La otra, canadiense. Y es precisamente esta ultima la que le quita algunas nostalgias culinarias: «Una de las cosas que más echo de menos es la comida, porque mi madre cocina muy bien. Menos mal que a mi compañera de Canadá también se le dan bien los fogones y nos cuida mucho», bromea.

Con ellas pasa muchos fines de semana en la playa («lo mejor de Florida es, sin duda, el buen tiempo, y que hay muchos latinos para hablar en español. Lo peor, que las discotecas cierran a las tres») y las rutinas diarias, con clases durante toda la mañana y, a las dos, a entrenar durante tres horas tras comer algo rápido en la cafetería. Después, deberes. Y vuelta a empezar al día siguiente.

Y, junto a ellas, tuvo también que ser evacuada a casas seguras ante la amenaza del huracán 'Irma'. Aunque, afortunadamente, no dejó más destrozos en su zona que «algún árbol arrancado». Y el susto.

Eso sí: el próximo curso, deberá despedirse de sus compañeras, porque se matriculará en una universidad que la llevará a otra ciudad. Quizá Chicago o Boston, «donde hay buen nivel de Business». Serán dos años más en Estados Unidos y, después, ya se verá. «Todavía no sé lo que quiero ser. Lo que tengo claro es que quiero volver a España». De momento, sueña ya con estas Navidades para estar con sus amigos, su hermana y su abuela Carmen. La que siempre le dice que es «muy valiente».

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