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«En Londres es imposible aburrirse»

Laura González vive en Londres desde enero de 2016. /
Laura González vive en Londres desde enero de 2016.

La ingeniera Laura González lidera proyectos de Amazon Prime Video | Gijonesa de 1989, vivió en Copenhague y Stuttgart antes de mudarse en enero de 2016 a Gran Bretaña

M. F. ANTUÑA

La vida de Laura González Menéndez (Gijón, 1989) es un no parar. Ingeniera de Telecomunicaciones por la Universidad de Oviedo, se fue en 2012 de Erasmus para hacer el proyecto de fin de carrera en la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU) y, mientras estaba allí, tuvo la oportunidad de trabajar en Microsoft como becaria y se quedó en año más en Copenhague. En junio de 2014, cogió la maleta y se fue a Stuttgart sin hablar una palabra de alemán para trabajar para HP como ingeniera y en enero de 2016 se mudó a Londres para ejercer como ingeniera para Amazon Prime Video. «Dentro de la empresa empecé a desarrollar un proyecto de automatización de procesos internos que creció muy deprisa. De repente me encontré dirigiendo un equipo y realizando tareas de gestión», explica. Y ahí está, recién ascendida a 'technical program manager' y liderando una serie de proyectos de Prime Video con colaboración de otras empresas externas.

«Siempre me ha interesado el sector de vídeo en streaming y Amazon es un líder en él. Dado que ya tenía cierta experiencia en lo que significa empezar de cero en un país nuevo, me vine a Londres un par de semanas en diciembre para encontrar el alojamiento, abrir la cuenta bancaria... Lo básico para estar lista en enero», relata. Y con el año 2016 empezó una nueva aventura profesional. «Mi experiencia es probablemente un poco distinta a la de los demás; mi equipo es una mezcla de distintas nacionalidades de todo el mundo, haciendo que nuestra forma de trabajar sea un poco peculiar. El tener esa exposición a culturas tan distintas enriquece enormemente mi experiencia en Londres», apunta.

Subraya que en Inglaterra se siente valorada, que la calidad de las ideas está por encima de los años de experiencia. «Eso me ha permitido avanzar en mi carrera profesional y obtener oportunidades en los campos que más me apasionan», concluye.

Aunque su experiencia en España es muy limitada, apunta diferencias a la hora de trabajar en lo que tiene que ver con la intensidad. Nada de pausas relajadas para café o para comer. «Aquí es común que la gente coma un sándwich en su escritorio muy deprisa para continuar trabajando y así salir antes. Esto hace que la jornada laboral sea muy intensa, pero también hace que te concentres mejor y termines el trabajo más rápido».

No le va mal y está contenta en una ciudad llena de oportunidades para pasarlo bien. «Todas las semanas hay conciertos, exposiciones, espectáculos... Es imposible aburrirse». Claro que no hay pro sin contra. Y la ciudad es carísima. «Es importante que al venir a Londres te asegures de que el salario se adecúa al nivel de vida de la ciudad», advierte.

Pero hay cosas que el dinero no puede pagar: como la multiculturalidad y la oportunidad de relacionarse con personas de todo el mundo. «Hacer amigos con españoles e italianos es relativamente fácil, dado que nuestra cultura es muy parecida. Sin embargo, los ingleses o los países del norte tienen esa cultura que en una primera impresión nos puede resultar fría. Requiere tiempo el ganarse su confianza, pero sí que es cierto que una vez que un inglés te considera su amigo, es para siempre».

Aunque los vuelos directos acortan las distancias físicas y sentimentales, siempre hay un hueco para la añoranza: «Echo de menos las pequeñas cosas. Cuando voy a España soy feliz comiéndome un pincho de tortilla en la cafetería, las discusiones de política durante la sobremesa y nuestro carácter español, siempre abiertos a entablar una conversación con un desconocido en la parada del bus».

Por el momento, nada de volver. El Brexit no le preocupa y para crecer en el plano profesional, ha de continuar fuera de España, un país que estos días está en todos los noticiarios a cuenta de Cataluña. «Creo que hay mucha desinformación sobre este tema. La prensa inglesa ofrece una imagen muy limitada del conflicto, lo que deja muchas preguntas abiertas. Los ingleses no son muy dados a debatir sobre política, es un tema que les incomoda, y sin embargo me he encontrado que muchos de mis amigos y compañeros acuden a mí a interesarse por mi opinión, obtener más información, etcétera. En mi humilde opinión, todo este conflicto está deteriorando la imagen que en el extranjero se tiene de España, con las consecuencias económicas que ello conlleva».

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