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«Aquí no puedes poner datos personales ni foto en el currículum»

David Villa y Noelia Muñiz viven en Slough, muy cerca de Londres.
David Villa y Noelia Muñiz viven en Slough, muy cerca de Londres.

Él se fue a probar fortuna en Londres cansado de buscar trabajo como ingeniero | «Del 11 al 28 de agosto volveremos a casa por vacaciones, a tiempo de pillar la Semana Grande»

JESSICA M. PUGA

Quien no se arriesga, no gana. Eso pensó David Villa, gijonés del 74, cuando, cansado de buscar en España oportunidades de trabajo que no llegaban, hizo las maletas para ir a probar suerte a Reino Unido. «Empecé a estudiar Ingeniería Electrónica tarde, con 33 años y terminé a los 39», cuenta Villa, quien ya con el título en la mano pasó un año becado en ThyssenKrupp, en Mieres. «Cuando estaba terminando me incluyeron, a pesar de que me conocían bien, en un proceso de selección llevado a cabo por una empresa externa de recursos humanos», recuerda. La prueba duró dos días y en ella le preguntaron desde su DNI hasta a qué se dedicaban sus familiares, si estaba casado y si tenía hijos. «No obtuve ningún tipo de respuesta», cuenta.

Se decidió entonces a probar suerte en el extranjero. Mejoró su nivel de inglés y empezó a buscar trabajo en Inglaterra desde España, algo «difícil» de lograr, pero «normal si lo piensas poniéndote en la piel del empresario». Fue en abril del pasado año cuando se lanzó a la aventura poniendo tierra -y mar- de por medio para probar fortuna en Londres. «Los comienzos fueron duros porque no tenía mucho dinero ahorrado, tampoco ingresos y el nivel de vida aquí es, para encima, caro». Su familia le ayudó al principio y él, mientras tanto, buscaba trabajo y dormía en albergues, lo que califica como «una de las peores experiencias de mi vida. Pero visité varias casas y me pedían cantidades de 450 libras mensuales por habitaciones indignas para una persona». Estuvo a punto de empezar a trabajar en un McDonald's, pero tenía buenas sensaciones y sabía que si aguantaba un poco podría encontrar algo de lo suyo. «En dos meses hice seis entrevistas para puestos de ingeniería y me cogieron en tres», recuerda Villa, quien primero se decantó por TEK4 y, más tarde, por Cinch Connectors. «A las dos semanas me llegó la tercera oferta, de AMS, y en esta empresa norteamericana trabajo desde entonces como responsable del diseño de la electrónica de potencia de los nuevos sistemas, en el departamento de I+D», explica, y cuenta que hace poco tiempo su jefe le subió el salario. «Si están contentos hacen lo posible para que tú también lo estés», matiza.

David Villa asegura que en Inglaterra también son muy pragmáticos y que «si no les gustas, no te llaman», pero cuenta que los procesos de selección son muy distintos. «Aquí no puedes poner datos personales ni foto en el currículum, solo los méritos profesionales. Por eso la edad no fue un hándicap», remarca.

Vive en Slough, en el área de influencia de Londres. «Tardo unos 45 minutos en llegar al trabajo porque voy en autobús y el servicio aquí no es muy eficaz; si fuera en coche serían poco más de 10 minutos», cuenta quien desde septiembre está mucho más que bien acompañado. Fue entonces cuando su novia, la gijonesa Noelia Muñiz, pidió una excedencia en su trabajo para acompañar a su chico. «No hay planes de volver a corto plazo», aseguran. Solo de vacaciones. «Del 11 al 28 de agosto iremos, a tiempo de pillar unos días de la Semana Grande. Echo de menos a la familia y los amigos, tengo claro que estoy aquí porque no puedo desarrollarme profesionalmente en España, pero me gustaría volver», zanja Villa, cuyo nombre los ingleses rápidamente identificaron con el asturiano de 'La Roja'. «Ahora voy a jugar un partido de fútbol con algunos ingleses que sí que me lo han dicho», si bien matiza que es «complicado» afianzar una buena relación con los nativos: «Son más fríos, tengo más amigos polacos».

Con todos ellos ha hablado del 'Brexit', «que no ha influido para nada en su vida y no lo hará hasta que no se sepa exactamente qué supondrá». Muchos de sus compañeros de trabajo han votado a favor, convencidísimos de que saldrán adelante. «También han votado a favor muchos jóvenes e inmigrantes, ya me he topado con el caso de dos taxistas, y no me parece bien porque están cerrando una puerta que ellos encontraron abierta», concluye.

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