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«Renunciar a nuestras profesiones por estar en Asturias no era una opción»

Omar y Patricia, en el estadio del United. / E. C.
Omar y Patricia, en el estadio del United. / E. C.

Omar Díaz y Patricia García, alleranos, viven en Gran Bretaña desde 2013 | Él soldador y ella arquitecta, en dos semanas encontraron trabajo: «Nunca nos ha faltado, Mánchester no para de crecer»

M. F. ANTUÑA

Omar Díaz González (Moreda de Aller, 31 años) y Patricia García Pérez (Caborana, 31 años) son pareja y residentes en Mánchester. Él es soldador de amplio currículo, incluido un paso previo de dos años por Gran Bretaña, y ella arquitecta, licenciada en Alcalá de Henares y también con experiencia internacional en Oporto. Como en Asturias la cosa no estaba boyante, hicieron la maleta. «Después de una temporada en España, en 2013 vimos que la cosa allí no tenía futuro y decidimos mudarnos otra vez a Gran Bretaña, pero esta vez juntos», explica Omar. Mánchester fue el lugar elegido porque ofrecía perspectivas laborales para ambos. «Me acuerdo como si fuera hoy, aquel 13 junio de 2013emprendimos rumbo a tierras inglesas. Fue muy duro separarse de la familia y amigos, pero en Asturias las ofertas para jóvenes eran muy pocas y renunciar a nuestras profesiones no era una opción», rememora ella.

En dos semanas encontraron trabajo y allí siguen. Y de momento, contentos. «En mi ámbito laboral hay mucha demanda, la verdad que nunca me ha faltado trabajo aquí», asegura Omar. Ahora trabaja para una empresa danesa que se dedica a la fabricacion y soldadura de juntas de expansión para la industria de gas. «Los salarios son algo mejores aunque la vida también es más cara», apunta en el lado de los pros, junto con que hay más días de vacaciones y el viernes el final de la jornada se adelanta. Pero, por contra, «hay menos días festivos, y la familia y amigos están lejos».

Patricia trabaja en una empresa especializada en planeamiento urbano y no le falta labor. «En la actualidad tenemos mucho trabajo, Mánchester dentro de 10 años será totalmente diferente, es una ciudad que no para de crecer». La experiencia le ha servido para darse cuenta de que la formación en España es muy buena y solo envidia a los ingleses que tienen más prácticas, lo que ayuda a la incorporación al mundo laboral.

El idioma es siempre un hándicap con el que hay que lidiar y el día a día se hace duro cuando el sol se va a las tres de la tarde. Añoran la luz, el monte, poder ir a esquiar, tomar unas sidras.... Pero lo que ofrece Mánchester no está nada mal. «Es una ciudad multicultural en la que tienes de todo. La gastronomía no está mal, no es España, pero tienes restaurantes de todo tipo, pero para mí la cultura musical que hay es de lo mejor. Siempre hay música en directo y si quieres ir a algún concierto, todos los buenos grupos pasan por aquí», anota Omar. Pero lo cortés no quita lo valiente: «Eso sí, aquí no hay fiestes de prau ni San Martín de Moreda, eso se echa mucho de menos». Patricia refrenda y completa las palabras de Omar: «Echo de menos esa improvisacion que tenemos los asturianos para tomar algo, te encuentro por la calle y tomamos un café. Aquí para quedar con un inglés tienes que planearlo dos semanas antes, revisan su agenda y si tienen un hueco libre estás de suerte», afirma. Pese a lo dicho, tienen muy buenos amigos, esa otra familia que aplaca cualquier bajón. «Nos reunimos en cumpleaños, celebramos Halloween y Navidad, somos un grupo de gente de diferentes nacionalidades: brasileños, españoles, chipriotas, franceses... Y cuando quedamos juntamos platos típicos de nuestros países; alucinan con la tortilla que hace Omar».

Su maleta siempre lleva sidra, fabes y su compango, queso y jamón ibérico, todo lo rico de España, que siempre sirve para paliar las añoranzas, que también se compensan con una mejor situación laboral. «Aquí tienes más oportunidades, una posibilidad de crecer profesionalmente y conseguir puestos con más responsabilidad. Ahora mismo se está invirtiendo mucho dinero, se necesitan muchas viviendas y el Gobierno tiene expectativas de construir 25.000 casas para el 2025», relata Patricia. Eso sí, los dos tienen claro que no quieren envejecer en Gran Bretaña, aunque no hay ningún plan.

Lo bueno que tiene vivir en Inglaterra es que abundan los vuelos rumbo a España. Están, pues, cerca de casa. Sin demasiado miedo al 'Brexit', viven todo el asunto catalán un tanto sorprendidos: «Leemos las noticias y estamos un poco alucinados».

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