Diez mil ganaderos, en peligro de sanción por la regulación europea del cuchu

Cisterna de purines, abasteciéndose en una ganadería de Gozón
Cisterna de purines, abasteciéndose en una ganadería de Gozón. / PUMARINO

La consejería espera conseguir «la excepcionalidad de la mayor parte del territorio» en una reunión que se celebrará el día 31

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

La normativa que regula el uso del cuchu y los purines pone en riesgo de sanción a unos 10.000 ganaderos asturianos, que son los que reciben ayudas de la PAC y, por tanto, se ven afectados por esta regulación, ya que las ayudas comunitarias están muy vinculadas al cuidado medioambiental. El caso es que tanto el estiércol como los purines suponen emisiones de amoniaco que la Unión Europea está decidida a reducir de manera notable.

Aquellos ganaderos que no reciben ayudas europeas podrán seguir utilizando el cuchu como hasta ahora; es decir, abonando los terrenos mediante sistemas de aspersión, pero no así aquellos que cuentan con subvenciones y que deberán utilizar técnicas a ras de suelo. Desde la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales se informó ayer de que la nueva normativa solo indica que hay que cambiar la técnica de utilizar los purines y no establece su prohibición. De cualquier modo, no deja de ser un problema para los ganaderos asturianos.

El próximo 31 de enero, el departamento de María Jesús Álvarez participará en una reunión convocada por el Ministerio de Agricultura, junto al resto de comunidades afectadas, para tratar de consensuar la normativa, ya que la directiva comunitaria prevé que se pueden establecer excepciones en los territorios, pero que han de ser fundamentadas. Tanto Asturias como Galicia y Cantabria, que cuentan con unas características similares, presentarán una postura común con una serie de criterios que permitan liberar terrenos de esta obligación. Entre las propuestas está que en las fincas hasta determinada superficie no se aplique el decreto del Gobierno, así como en los que tengan una pendiente del 12% que suponga un peligro para los ganaderos o, incluso, la temperatura ambiental, que hace que los purines y el estiércol no sean volátiles y, por lo tanto, no se emita amoniaco a la atmósfera. Según los ganaderos, esa temperatura es de unos doce grados, lo que se ajusta perfectamente a las características de Asturias.

Asturias pedirá tener en cuenta la superficie y el terreno en pendiente de las fincas

Según estos criterios y las excepcionalidades que prevé la directiva comunitaria, la Consejería de Desarrollo Rural confía en conseguir «la excepcionalidad de la mayor parte del territorio».

Una vez que se consiga llegar a un acuerdo en la reunión del próximo miércoles, cada comunidad autónoma publicará su propia resolución, que será la que se aplique en cada territorio. En realidad, Asturias podría establecer estas excepciones por sí misma, pero hay que tener en cuenta que las ayudas comunitarias que reciben unos 10.000 ganaderos están sometidos a controles e inspecciones de la Unión Europea y, por lo tanto, podrían recibir multas. De ahí la necesidad de consensuar esta regulación con el ministerio».

Desde la consejería también se aseguró que durante las últimas semanas se han mantenido reuniones con los sindicatos agrarios y que son conocedores de las gestiones que está llevando a cabo para conseguir esa excepcionalidad.

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