2.000 euros de hospital por una víbora

'Vipera seonani' fotografiada en los Picos de Europa / JOAQUÍN PAÑEDA
'Vipera seonani' fotografiada en los Picos de Europa / JOAQUÍN PAÑEDA

En Asturias hay unos seis casos anuales que requieren el ingreso de la víctima | Un estudio del Instituto de Salud Carlos III refleja que la estancia media en el centro sanitario para el tratamiento es de cinco días, si no hay cirugía

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

En las últimas semanas han saltado a la actualidad las mordedura de víboras en Asturias. Han sido varios los casos, pero en dos ha sido necesaria la hospitalización de las víctimas. En España hay tres tipos de víboras, cada una con sus propias características. Por fortuna, parece que las que habitan los campos asturianos no son las peores.

La más venenosa es la 'Vipera aspid', que se extiende desde Cantabria hasta la zona pirenaica. La 'Vipera latasti', la de menor toxicidad, habita desde la cuenca del Duero hacia el sur del país. La que ocupa el norte de la Península y, por tanto, Asturias, es la 'Vipera seonani', de una mordedura menos grave, pero que requiere de tratamiento.

El Instituto de Salud Carlos III ha hecho un estudio sobre las picaduras de estos reptiles en España. Se trata de aquellos casos en los que la víctima requirió de hospitalización. En catorce años registró 1.649 casos, de los que casi el 1% resultó mortal. Los cálculos indican que en Europa se producen unos 8.000 casos anuales, 130 de ellos en España y seis en Asturias, especialmente frecuente entre los meses de mayo a septiembre. Las zonas más afectadas suelen ser las manos y los pies. Los casos más graves se registran cuando la mordedura se produce en la cara o el cuello.

El estudio ha revelado que «el coste hospitalario de los pacientes atendidos por dichos accidentes se eleva a unos 2.000 euros por caso». Además de un tratamiento urgente a la víctima, se precisa con frecuencia soporte vital e, incluso, reconstrucción plástica. Los datos apuntan a que los más afectados por estas mordeduras son los niños y los adolescentes, que representan el 31% de los casos. La incidencia se estabiliza a partir de los 25 años para volver a aumentar entre los mayores de 65 años, que suponen el 18%.

En los últimos años se ha ido cambiando el tratamiento que se utiliza contra el veneno de estos reptiles. El Instituto de Salud Carlos III explica que «las mejores posibilidades de soporte vital disponibles en los últimos años tendieron a desplazar a los sueros antiofídicos convencionales constituidos por una amplia carga de proteínas heterogéneas susceptibles de ocasionar graves complicaciones. Actualmente, la biotecnología permite desarrollar una nueva generación de sueros, mediante la selección de las fracciones activas de las toxinas, evitando así las complicaciones tradicionales».

Cuatro grados

En concreto, en la actualidad, el antiveneno más utilizado es el 'Viperaf' (se obtiene de los anticuerpos producidos a partir de la inmunización de caballos con veneno extraído de tres tipos de víbora), que se administra únicamente en los hospitales y tiene una eficacia total hasta diez horas después de la mordedura. Por fortuna, en la gran mayoría de los casos se producen lo que se llaman mordeduras secas, es decir, solo marcas del mordisco. La víbora decide no inocular veneno, guardándolo para cuando realmente lo necesite.

Los especialistas han establecido cuatro grados clínicos de envenenamiento por mordedura de víbora en Europa. El grado 0 corresponde a la mordedura seca, que se presenta con marcas de colmillo sin signos locales y cuyo tratamiento es la desinfección de la zona afectada, con un periodo de vigilancia en urgencias de cuatro horas. El grado 1 es el de un envenenamiento menor, con una inflamación local sin síntomas generales y se tratan aquellos síntomas específicos que presente el paciente, especialmente frente al dolor y permanecer hospitalizado al menos 24 horas. El grado 2 supone un envenenamiento moderado, con una ampliación inflamación y síntomas generales moderados, por lo que ya hay que aplicar un antiveneno. Finalmente, el grado 3, de un envenenamiento grave, presenta una gran inflamación y síntomas generales graves. También se trata con antiveneno.

Qué hacer

Es importante saber qué hay que hacer y qué no hay que hacer en caso de una mordedura de víbora. El Instituto de Salud Carlos III indica que lo que hay que hacer es inmovilizar la zona afectada manteniendo el mayor reposo posible para que el veneno no se difunda, avisar a los servicios de emergencia y retirar a la víctima las ropas ajustadas y joyería antes de que comience la inflamación. Si es posible, desinfectar la herida. Es contraproducente aplicar vendajes apretados y dar bebidas a la víctima que aumenten su ritmo cardiaco (café o té). Tampoco se deben proporcionar bebidas alcohólicas, ni hacer incisiones, succiones o cauterizaciones.

Durante el traslado del accidentado al hospital se le puede poner una vía intravenosa como precaución y analgésicos no sedantes, mientras que no se debe aplicar heparina ni corticoides.

En los casos más graves, muchas veces es precisa una cirugía plástica, ya que el veneno puede destruir los tejidos de la zona afectada. Pero es muy raro que una mordedura de una víbora resulte mortal. En el estudio del Instituto de Salud Carlos III no se indica ningún caso en Asturias, es más, apunta como regiones donde más casos se dan a Castilla y León, Cataluña, Galicia y Andalucía. De los 17 fallecimientos registrados durante los catorce años analizados por los expertos, trece se debieron al efecto tóxico del veneno, mientras que en el resto de los casos hubo factores externos, como fueron la heroína, el sida, un traumatismo y un paro cardiaco.

En Europa, el país que registra un mayor número de mordeduras al año que requieren atención hospitalaria es Francia, con 380, seguida por Polonia, con 160. Irlanda, por contra, no registra ningún caso de envenenamiento por víbora.

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