El Comercio

«Los del PP no pueden luchar contra los paraísos fiscales porque viven en ellos»

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Elena Valenciano y Javier Fernández saludan a los asistentes al comienzo del acto. / Joaquín Pañeda

  • Elena Valenciano ataca en su mitin en Gijón a los populares por presumir de la recuperación económica y decir que se ve alegría en las calles: «¿En qué país viven y en qué siglo vive Cañete?»

El PSOE ve las elecciones europeas del próximo domingo como la oportunidad de salir de la vía muerta, después de la zozobra en la que cayó inmerso tras la derrota en los comicios de 2011. Al frente de la locomotora, Ferraz ha situado a Elena Valenciano, cuya candidatura aspira a derrotar a los populares y revitalizar así un proyecto político condicionado por las primarias de las que saldrá el futuro lider socialista. Sin embargo, la primera piedra en el camino se pondrá el 25-M y ahí el PSOE espera dar un vuelco al escenario político europeo, contribuyendo desde España a una victoria de los socialdemócratas. Aseguran que solo así es posible cambiar la cara a la Europa de los ajustes y la austeridad por otra «más social y donde se respeten los derechos de los ciudadanos».

Este es el mensaje que han repetido hasta la saciedad los representantes socialistas y en el que incidió ayer la propia Valenciano, durante su intervención en un mitin en Gijón, al que acudieron unas 1.500 personas. Hubo muchas referencias a los trenes y, por supuesto a Cañete por sus comentarios machistas. Evitó Valenciano, no obstante, que el candidato popular fuera el epicentro de su discurso, aunque no escatimó referencias a los populares ni a su forma de hacer política.

«Vamos a pelear por la dignidad de los trabajadores y luchar sin cuartel contra el fraude y los paraisos fiscales», aseguró la número uno socialista, que advirtió de que en esta batalla estarán solos, «porque los del PP no pueden luchar contra los paraísos fiscales porque viven en ellos».

Enarboló la bandera de los trabajadores como también la de los jóvenes, con los que se comprometió a «dejarse la piel» para que tengan un «futuro de esperanza» y evitar que la derecha se «cargue» una generación entera. Izó, además, la enseña de la igualdad entre los vítores de un público que aplaudió de forma entusiasta cada una de las múltiples alusiones al 'tren de la libertad'. Y más cuando Valenciano anunció la idea de los socialistas de proponer que el 1 de febrero (fecha en la que partió de Asturias este grupo de mujeres para protestar contra la ley del aborto) sea reconocido como el Día Europeo de la Salud Sexual y Reproductiva. «Necesitamos una ley que proteja a las mujeres», añadió a renglón seguido la cabeza de cartel socialista, que insistió en que la libertad de las mujeres «hoy está en peligro».

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Varias mujeres muestran carteles contra el machismo en el mitin de ayer. / J. PAÑEDA

Las llamadas al optimismo hechas por el Gobierno de Rajoy y por el PP en campaña sobre una supuesta recuperación económica no son admisibles en opinión de Valenciano. «¿En qué país viven estos y en qué siglo vive Cañete?», se preguntó de forma retórica. Fue esta, por cierto, su única alusión al número uno popular después de la controversia creada por los comentarios machistas tras el debate televisado entre ambos, el pasado jueves.

No dejó pasar ese tren Javier Fernández. El presidente del Principado tiró de metáforas ferroviarias para explicar lo que está en juego en los comicios del próximo domingo. «Habrá algunos que se queden en el andén y otros que opten por ferrocarriles con destinos exóticos, pero al final solo se puede elegir entre dos trenes que circulan en sentido contrario», apostilló el líder de la FSA, que se refirió al tren que representa la derecha como «aquel que nos lleva a los recortes y a la desigualdad» y que tiene «parada en el machismo». Ironizó sobre el silencio del candidato en la campaña al afirmar que «lo tienen amordazado, como si fuera Hannibal Lecter».

Los candidatos asturianos de la lista socialistas, Jonás Fernández y María Muñiz de Urquiza, pidieron a los ciudadanos que acudan a votar para propiciar un cambio en la correlación de fuerzas que permita hacer «otra política» en Europa.