El Comercio

vídeo

Medio centenar de pinches protagonizaron la primera protesta laboral del centro. / MARIO ROJAS

Los problemas informáticos concentran las críticas del nuevo HUCA

  • Los primeros pacientes alaban el esfuerzo de os 1.100 profesionales desplegados, una plantilla que ya tiene su primer conflicto laboral

Tocaba estrenar Urgencias y hospitalización en el nuevo HUCA y para ello fueron convocados 1.100 profesionales a lo largo del fin de semana. Por turnos aprendieron dónde está el despacho, los aparatos de rayos X, el rincón para un cigarro furtivo. Para eso y para atender a los 454 asturianos que llegaron con fracturas de tibia, tensiones descontroladas, mareos y dolores que no admitían demora. ¿El resultado? Las autoridades hablan de «satisfacción» y «normalidad». Los profesionales de problemas informáticos que les retrasan hasta una hora la orden para un análisis clínico o la entrega de un informe que debe llevarse el paciente. Los usuarios alaban el esfuerzo «titánico» de los trabajadores, pero se preguntaban si no hubo manera de enseñarles antes dónde estaba cada cosa y cómo manejar ese 'Millenium', la aplicación informática llamada a gestionar un hospital sin papeles.

Un fuerte dolor en el abdomen llevó a Silvia Palicio a Urgencias ayer a las 8 de la mañana y cinco horas después esperaba una analítica. «Andan desorganizados, buscando los baños, las mantas, cada cosa», aseguraba entretanto. Observa la coreografía «sin culparles, pobres, pero me he acordado mucho de las visitas oficiales que hicieron en su día con políticos y ciudadanos; ¿no podrían haberles traído a ellos también?».

Esas expediciones de exploración haberlas las hubo «pero fueron muy poco exhaustivas; piense que se realizaron cuando el hospital estaba aún en obras y había zonas que no se podían visitar», razona Alejandro Braña, jefe del servicio de Traumatología. Las propias guías que recibió a modo de manual de instrucciones «cambiaban al ritmo de esos trabajos». En consecuencia el nuevo HUCA arranca con «todo el mundo moviéndose como en casa ajena, un poco perdidos la verdad».

Desde el 112 dijeron a Pedro Bravo y Amparo Francos que lo mejor era llevar a su pequeña de cuatro años a las nuevas Urgencias para aclarar a qué se debía esa fiebre y vómitos repentinos. Dos horas después supieron que tenía amigdalitis y que en el HUCA «dan la sensación de estar bastante perdidos, pero saben qué es lo que tienen qué hacer contigo, y eso es lo importante».

Hubo celadores a los que costó más de un rodeo localizar el servicio al que confiar al enfermo. Paciencia se pidió a los pacientes, especialmente en lo tocante a entregarles el volante porque «los ordenadores les iban mal y no conseguían que les imprimieran». Lo asegura Héctor Morgado, acompañante de un joven que precisó de cirugía en el labio. «Una caída; en Jove tardaron hora y media y aquí llevamos cinco», relataba.

Al medio día Tácito Suárez, gerente del Sespa y máxima autoridad ayer proclamaba: «Hemos hecho dos paradas técnicas para recuperar los datos pero el 'Millenium' está funcionando sin ninguna incidencia aunque su manejo necesita un tiempo de rodaje». La mayor complicación con la que tropezaban sus profesionales era «a la hora de volcar los datos al informe; los tienes todos en la pantalla pero quieres generar el informe para que se lo lleve el paciente y a veces no sale», admitía un facultativo de Urgencias. «He tardado una hora en lograr dar la orden para realizar un análisis clínico», admitía otro. «Cuando intentas pedir un escáner el sistema me lo tramitaba como urgencia o en un día muy concreto; por algún fallo no daba más opciones», agregaba su compañero.

La herramienta «es muy potente y nos va a costar un tiempo manejarla bien; en estos momentos a veces tardamos dos horas en resolver lo que antes hacías en una y eso ralentiza el proceso, pero con la grandísima comprensión de los familiares y un trabajo gigante de los trabajadores lo estamos sacando adelante», valoraba Paz Villaverde al concluir una jornada «a la que tenía muchas ganas». Estuvo entre quieres redactaron el plan funcional del nuevo hospital y este fin de semana le tocó ser la jefa de guardia de todo el complejo, desde las 8.00 del sábado a las 15.00 del domingo.

Entremedias, el primer conflicto laboral llegó en bandeja. Y todo por culpa de 'Manolín', robot en forma de plataforma móvil contratado para llevar carros de comida, medicinas y sábanas de un rincón a otro del complejo. El ingenio venía dando problemas y por ello se contrataron a 16 celadores de urgencia, durante un mes. Verles a ellos el sábado suplantando a la máquina y empujando los carritos enervó al colectivo de los pinches. Medio centenar se concentraron el domingo para reclamar que se las contratase para un trabajo que «es el nuestro. Llevo doce años en la empresa, he hecho muchos kilómetros y estaba la segunda en la lista; no hay derecho», se dolía Carmen García.

Los robots «tuvieron alguna disfunción el sábado pero el domingo ya trabajan», respondió Tácito Suárez. Para cubrirse con un plan B «contratamos celadores porque su puesto es el que mejor se ajustaba a las funciones requeridas».