El Comercio

«El HUCA vierte reactivos químicos a la red general de alcantarillado»

  • Así lo constató Inspección de Trabajo tras visitar el área de Bacteriología de La Cadellada, donde también encontró fallos en el manejo de agentes biológicos

Reactivos químicos «que se vierten directamente al fregadero llegando a la red general de alcantarillado». Lo ha constatado la Inspección de Trabajo y es algo que ocurre en el nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). En concreto, en el Laboratorio de Bacteriología de la Unidad de Micobacterias de La Cadellada, donde se realizan, entre otras muchas identificaciones de microorganismos patógenos, las tinciones para confirmar o descartar posibles casos de tuberculosis en Asturias.

Los inspectores estuvieron en el nuevo hospital en dos ocasiones. El lunes 21 de julio y el viernes, 25, del mismo mes. Atendían así a una denuncia cursada por los delegados de Prevención de la Junta de Personal del HUCA, en la que advertían de que diversos trabajadores encargados de realizar las determinaciones y análisis de virus y bacterias «no disponen de los filtros exigidos para manipular productos tóxicos». Seis semanas después, Inspección no solo les ha dado la razón sino que, además, insta al HUCA a corregir el amplio abanico de irregularidades encontradas en el funcionamiento de esta sensible zona de trabajo.

El informe con fecha del pasado 22 de agosto, y al que ha tenido acceso EL COMERCIO, es demoledor. Para empezar, habla de fallos de seguridad en la manipulación del material patógeno, fallos que tienen su origen en la imposibilidad con la que se encuentran los trabajadores para poder realizar algunas pruebas (como las tinciones de tuberculosis) en el espacio habilitado para tales fines. «La operación de tinción se lleva a cabo en una sala diferente a la de micobacterias porque, en ésta, los vapores irritantes generados quedan en el ambiente durante bastante tiempo, haciéndolo irrespirable», detalla Inspección. «Además, esta tarea se efectúa en una sala abierta, carente de extracción localizada u otro medio de contención apropiado», reza el documento.

Por si fuera poco, las prendas que el hospital facilita a los trabajadores no son las adecuadas, alertan los inspectores, ya que no protegen contra la exposición a agentes químicos ni a los vapores que generan estos productos. Tampoco se «utilizan gafas de protección». Pero lo más grave, si cabe, es que los reactivos químicos empleados para realizar las referidas tinciones, «no se recogen sino que se vierten directamente al fregadero llegando a la red general de alcantarillado».

Traslado de muestras

El 3 de agosto EL COMERCIO recogía, en un reportaje sobre los fallos denunciados en dicho laboratorio, las declaraciones de la Consejería de Sanidad en las que afirmaba que la Unidad de Micobacteria «dispone de su propia red de saneamiento». Sin embargo, los inspectores han observado que no es así y obligan ahora al hospital a poner fin a dicha práctica.

El Laboratorio de Bacteriología denunciado ante Inspección se ubica entre Consultas Externas y Hospitalización y funciona de manera independiente al macrolaboratorio del HUCA (el que se encarga de los análisis clínicos y otras muestras diagnósticas de los pacientes). Tras recorrer sus instalaciones, los inspectores han encontrado «productos químicos sin etiquetar», «falta de señalización de peligro y restricción de acceso (puede entrar personal no designado)», así como «ausencia de duchas de seguridad». Tampoco «está claro de que el servicio disponga por escrito de procedimientos para el manejo de muestras en las campanas de seguridad».

El área de laboratorio, abunda el informe, dispone de climatización de tres rejillas de extracción de aire y cinco rejillas de impulsión. El problema es que «el aire introducido y extraído de este laboratorio no es filtrado mediante filtro de alta eficacia para partículas en el aire».

Otra dificultad es que al no reunir las condiciones mínimas de seguridad para realizar las tinciones, los trabajadores se desplazan a una sala contigua ubicada a 20 metros. Hasta allí, las muestras biológicas son transportadas de una sala a otra sin protección. Si hubiese un derrame se produciría una fuga tóxica al conjunto del hospital, detalla el requerimiento, que alerta, asimismo, de que no hay plan de actuación si llegara a ocurrir algo así.

No es la primera vez que Inspección de Trabajo detecta fallos de seguridad en el HUCA. Un informe anterior advertía de que La Cadellada había echado a andar sin plan de evacuación ni programa de emergencia.