El Comercio

El Plan de Costas permite que 295 casas y hórreos sean alojamientos turísticos

  • Villaviciosa, Cudillero, Llanes y Valdés muestran el mayor volumen de inmuebles considerados «incompatibles con la conservación» del litoral

Erradicar de la costa las construcciones que atenten contra el paisaje, preservar las más tradicionales e idear nuevas sendas y parques que aumenten el atractivo del litoral asturiano. Bajo estos principios el Principado emprendió la redacción del Plan Especial del Suelo no Urbanizable de Costas (PESC). El documento dicta unas nuevas normas de juego para los 200 kilómetros cuadrados más próximos al mar, una franja que supone el 1,85% del territorio asturiano.

El trabajo se ha ido cociendo en secreto durante los últimos años. Los técnicos contratados por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación fueron fotografiando y analizado la situación de 3.526 edificaciones situadas dentro de éste ámbito. En función de la sintonía con el paisaje de cada caseta, hórreo, panera y vivienda le iban otorgando categorías que van a determinar si a medio plazo deben ser demolidas, reformadas o merece la pena su conservación íntegra.

El ejercicio abre la puerta de par en par a una reforma urbanística con repercusiones para el sector hotelero asturiano. Desde la aprobación en 2005 del Plan de Ordenación del Litoral (POLA), se impuso como principio general que los primeros 500 metros de costa eran suelo no urbanizable. Además de limitar así las posibilidades de construir en la zona, el mandato incluyó que las edificiaciones que quedaban dentro de esa franja no podían cambiar su uso. Es decir, ninguna vivienda privada podía reconvertirse en guardería o casa rural, quedando por tanto fuertemente limitada la oferta de plazas de alojamiento turístico a lo que ya había entonces.

El borrador del PESC levanta esa mano. Todas las edificaciones que obtienen la categoría de «integradas» y «protegidas» podrán cambiar su uso actual para funcionar como alojamiento turístico, taller artesanal, residencia de la tercer edad o guardería infantil. En algunos casos la reconversión obliga a realizar reformas en la construcción para poder abrir el nuevo negocio.

Una revisión a los documentos del PESC ahora abiertos a consulta pública concluye que son 295 las casonas, edificaciones, paneras, hórreos, quintanas, tendejones y viviendas que han obtenido la clasificación de «integradas» y «protegidas» que les facultan al cambio de uso descrito. Los concejos que más negocios turísticos o dotacionales podrían ganar por esta vía son Villaviciosa (67), Castropol (38), Gozón (25) y Colunga (21).

La normativa propuesta por el equipo redactor, que ha estado liderado por Ramón Fernández-Rañada, limita a 540 metros cuadrados la superficie edificada susceptible de funcionar como casa rural. También se permite que estas viviendas, paneras y quintanas puedan abrir como bar, cafetería o restaurante, siempre que no acojan actuaciones musicales.

Los 295 inmuebles referidos también pueden reconvertirse en talleres artesanales, con lugar destinado a la venta, siempre que éste no exceda de los 100 metros cuadrados. Las guarderías y residencias de la tercera edad que quieran aprovechar estos espacios tienen limitados sus proyectos a las parcelas con más de 1.000 metros cuadrados.

Infracciones urbanísticas

El cambio de uso es la medida más aperturista de un plan, el PESC, que reserva su lado punitivo para las construcciones juzgadas como desentonantes con el paisaje. La lista negra incluye a 73 casetas, contenedores, ruinas y viviendas en las que los especialistas detectan la existencia de una «infracción urbanística». Gijón y Villaviciosa lideran esta clasificación, si bien en la primera la mayor parte de los casos responden a casas móviles situadas en parcelas y chamizos.

Los urbanistas han previsto una categoría más amplia para anotar las construcciones cuya existencia resulta «incompatible con la conservación de los valores del área en el que se enclavan». Este grupo está compuesto por 692 casos, localizándose las mayores concentraciones en Villaviciosa (146), Llanes (92), Valdés y Cudillero (56).