El Comercio

El HUCA, obligado a instalar camas de otros hospitales ante su primer colapso

Momento en que varias camas del Monte Naranco son cargadas en un camión para ser llevadas al nuevo HUCA, en La Cadellada.
Momento en que varias camas del Monte Naranco son cargadas en un camión para ser llevadas al nuevo HUCA, en La Cadellada. / ÁLEX PIÑA
  • Apenas cinco meses después de su apertura, las habitaciones aún individuales de La Cadellada están siendo reconvertidas en dobles debido a la saturación

Han transcurrido apenas cinco meses de su apertura y el nuevo HUCA ya está lleno. Sus nueve plantas de ingreso se encuentran repletas de pacientes. Tanto, que ha sido necesario traer camas de otros centros para reconvertir en dobles muchas de las habitaciones que aún se mantenían como individuales. Desde principios de semana, La Cadellada lleva echando mano de las llamadas supletorias, que son las camas que se suelen instalar ante situaciones de sobreaforo. El HUCA está ahora mismo colapsado. Saturado. Los sindicatos y los trabajadores ya habían advertido de que esto iba a ocurrir, puesto que se pasó de un hospital (el viejo) donde había 1.075 camas en servicio a otro (La Cadellada) donde el tope de ocupación está en 939 plazas, incluidas UVI y reanimación.

Así las cosas, y lo más preocupante, sin que la epidemia de la gripe haya ni tan siquiera hecho acto de presencia, el nuevo HUCA ya se demuestra pequeño para hacer frente al ingreso de enfermos habituales durante el otoño y el invierno. El periodo comprendido entre octubre y diciembre suele ser el más 'caliente' de los hospitales, puesto que a la demanda generada por enfermedades propias de los meses de frío (gripe, trastornos respiratorios y descompensaciones en mayores) se suma el incremento de la actividad quirúrgica al que suelen recurrir las gerencias para reducir sus abultadas listas de espera.

Un problema añadido en el HUCA está en la dificultad de encontrar camas libres a las que poder recurrir para instalarlas en La Cadellada. Solo había una decena de ellas en los talleres, donde estaban siendo reparadas, ya que han sido varias las camas de ultimísima generación que se han averiado en estos cinco primeros meses de actividad. Debido a ello, la gerencia del Área IV, que desde el pasado 25 de septiembre ocupa Manuel Matallanas, ordenó ayer el inmediato traslado en camiones de entre veinte y treinta camas del Monte Naranco. Al parecer se trata de camas que habían sido adquiridas para la unidad de hemipléjicos del hospital ovetense. Las mismas quedaron instaladas a lo largo de ayer en la primera planta del HUCA, donde está Cardiología, Vascular y Cirugía Torácica; también en la quinta, para reforzar el aforo de Endocrinología y Nefrología y en la sexta, para Medicina Interna, donde permanece ingresado José Ángel Fernández Villa. También en Tocoginecología. En algunas habitaciones individuales hay que desmontar un armario empotrado para poder incorporar una segunda cama. El lunes, varios pacientes que habían acudido a urgencias, vieron retrasado su ingreso por falta de plazas libres. Los médicos temen que la situación se agrave con la llegada de la gripe.