El Comercio

Renedo intenta dar un giro al caso con un informe caligráfico que la exculpa

Marta Renedo, hace ahora un año, a las puertas de la Junta.
Marta Renedo, hace ahora un año, a las puertas de la Junta. / M. ROJAS
  • La pericial niega que falsificara las rúbricas de sus compañeros y su jefe y rechaza el estudio que la acusa de abrir una cuenta a nombre de una anciana

Marta Renedo, la funcionaria en el centro del mayor caso de corrupción conocido en Asturias, acaba de presentar en la Audiencia Provincial un estudio caligráfico con el que pretende dar un giro de 180 grados a la causa. El trabajo, realizado por dos peritos de prestigio, aspira a desbaratar las acusaciones de falsificación en documento público y mercantil que pesan sobre la procesada.

Dos son las principales pruebas que hasta ahora sustentaban esa acusación. De un lado, una pericial caligráfica que señala sin duda alguna que fue Renedo quien acudió a una sucursal de Bankinter y rellenó la documentación necesaria para abrir una cuenta corriente, suplantando la identidad de una anciana con movilidad reducida. Dando por bueno este trabajo de los agentes de la Policía Científica, todas las acusaciones han concluido que la funcionaria fue la persona que luego aprovechó esa libreta (y la tarjeta bancaria vinculada) para obtener fondos de los proveedores de la administración y adquirir con ellos, entre otros bienes, vestidos de firma.

El informe presentado ahora por la procesada no niega directamente la posibilidad de que los documentos de apertura de la cuenta pudieron ser objeto de alguna adulteración. Sin embargo, establece que no hay base suficiente para responsabilizar de ella a Renedo y subraya para ello al menos dos deficiencias en el trabajo de los peritos policiales. De un lado, que atribuyeran a la funcionaria todo lo escrito en los formularios bancarios, cuando en realidad el nombre y los datos principales aparecen redactados con pulso firme mientras la rúbrica muestra temblores. La distinción sugiere así que la solicitud en realidad pudo ser cubierta por dos personas distintas.

Un DNI demasiado antiguo

Por otro lado, los peritos de parte señalan que el material con el que trabajaron sus colegas policiales no era el apropiado. Para descartar que la rúbrica del formulario bancario fuera escrita por la anciana, la cotejaron con la firma que la mujer fijó en su DNI. El problema, a juicio de estos expertos, es que se trataba de un DNI con más de una década de antigüedad, un tiempo en el cual, según la ciencia caligráfica, la escritura de una persona puede experimentar importantes cambios.

El escrito de defensa de Marta Renedo y el trabajo caligráfico que lo acompaña rebaten también un segundo informe policial que acusa a la funcionaria de haber suplantado la firma de su superior jerárquico (Alberto Pérez Cueto) y de sus compañeros en la Dirección General de Modernización. Basándose en ese trabajo, todas las acusaciones han concluido que fue la propia funcionaria quien falsificaba las rúbricas de sus colegas de departamento para promover los expedientes de contratación que adjudicaban informes y trabajos a Implans Mounts S. L., sociedad de la que Renedo era administradora única.

Los peritos de parte han cotejado la firma que aparece en los expedientes de contratación con las que los funcionarios pusieron en otros documentos y concluyen que en realidad no hubo la pretendida falsificación. Los rasgos serían coincidentes, con lo que el informe apunta a que el jefe y los compañeros de Renedo serían los que, en el ejercicio de sus funciones, tramitaron los contratos a Implans Mounts.