El Comercio

«¡Quien sobra en esta casa es Gispasa!»

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Algunos llevaron cubos de playa para 'ayudar' a reparar las averías en el HUCA. / ÁLEX PIÑA

  • Más de 200 trabajadores del HUCA se concentran en el nuevo hospital en protesta por el reguero de fallos en La Cadellada

Con cubos, palas y rastrillos de playa «por aquello de las averías» y a golpe de pitidos, más de 200 trabajadores se concentraron al mediodía en el HUCA para protestar por los fallos y deficiencias que acumula el nuevo hospital. El centro sanitario, que lleva diez meses funcionando en La Cadellada, exhibe un amplio reguero de problemas que ha conseguido colmar la paciencia de sus trabajadores quienes, además, denuncian recortes. «Estamos hartos», decía de manera muy gráfica la presidenta de la Junta de Personal, Ramona García. Al grito de: '¡Quien sobra en esta casa es Gispasa'!, los participantes se concentraron delante del hall de hospitalización para marchar luego hacia Consultas Externas. Una vez allí se adentraron por los pasillos del hospital hasta llegar a las dependencias de la gerencia y de Gispasa donde, entre pitadas, exigieron su disolución.

La de ayer fue una protesta sonora y nutrida en personal. Había médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, administrativos y también una amplia representación del servicio de mantenimiento, uno de los más afectados desde el arribo de Gispasa en la gestión del HUCA. «Gispasa sobra en esta casa. El Hospital Central siempre dispuso de un excelente servicio de mantenimiento al que ahora quieren manchar con acusaciones de sabotaje», protestó Ramona García.

Precisamente, las acusaciones vertidas desde la dirección del hospital, asegurando que la última fuga de agua que obligó a cerrar quirófanos podía haber sido intencionada, caldeó aún más un ambiente ya de por sí crispado. «Lo del sabotaje no se sostiene y supone, además, una falta de respeto a los que trabajamos aquí», señaló la presidenta de la Junta de Personal. Los trabajadores acusan a Sanidad de «aprovechar el traslado para recortar personal y para modificar categorías laborales». También se quejan de otras deficiencias, como la falta de plazas suficientes de aparcamiento y taquillas y otras muchas disfunciones «que afectan a nuestro trabajo».

Más operaciones de tarde

Del HUCA, pero no de sus deficiencias, habló por la tarde en la Junta el consejero de Sanidad. Faustino Blanco se mostró conforme con los diez primeros meses de andadura de La Cadellada y aseguró que el nuevo hospital fue el centro donde más crecieron las operaciones de tarde. «El HUCA hizo 144 intervenciones más» en horario vespertino gracias, indicó, a la aplicación de la nueva jornada. «En el último trimestre del año pasado, una vez finalizado el proceso de traslado y apertura del nuevo centro, consiguió mejorar sus datos de actividad con relación al mismo periodo del año anterior», precisó.