«Las experiencias con músicos de otros países abren la mente y generan ideas»

Jorge López en uno de los balcones del Teatro Colón.
Jorge López en uno de los balcones del Teatro Colón.
  • Profesor de clarinete en el Conservatorio de Gijón, está en Argentina con el Ensemble Modelo 62 participando en la ópera 'El limonero real'

  • Asturianos en la diáspora Jorge López García actúa en el Teatro Colón de Buenos Aires

Jorge López García, gijonés nacido en Salamanca en 1980, ha hecho del dicho 'con la música a otra parte' una forma de vida. El clarinete le ha llevado de Gijón a La Haya, de allí a Alemania, Noruega, Reino Unido, Bélgica, Argentina y México. Ahora su clarinete suena en Buenos Aires, nada menos que en el mítico Teatro Colón, y da forma a la ópera 'El limonero real'.

Formado en los conservatorios de Gijón y Oviedo, fue seleccionado como clarinetista en orquestas jóvenes como la Ciudad de Oviedo Vetusta o la Joven Orquesta Sinfónica del Principado. Empezó así una trayectoria que continuaría en Holanda. En el Conservatorio Real de La Haya realizó estudios de clarinete y clarinete bajo. Fueron años intensos y enriquecedores, rodeado de compañeros de muy diferentes geografías. Cuando terminó los estudios oficiales decidió volver a España y comenzó a trabajar como profesor de clarinete en el Conservatorio Profesional de Gijón.

Pero su viaje vital no se iba a frenar ahí. «Durante mi estancia en La Haya, tuve oportunidad de entablar amistad con muchos compañeros que sentían las mismas inquietudes que yo por las nuevas creaciones musicales», revela. No querían limitarse al repertorio clásico sino mirar más allá. Y así nació la internacional y políglota aventura musical que le tiene ahora en Argentina. «Esas ganas de tocar, junto a la existencia de muchos compositores jóvenes con ganas de probar cosas nuevas, nos llevó a crear un ensemble que tardó tiempo en hacerse estable y que dura hasta hoy». Lo forman un argentino, un español, un canadiense, un estadounidense, un mexicano, una checa, una serbia y un holandés. Ensemble Modelo 62, que así se llama, toma su nombre de una novela de Cortázar.

Pese a que es complicado, el grupo sigue vivo combinando la interpretación de compositores conocidísimos con otros noveles. Han participado en numerosos festivales y en 2014 editaron 'Multiple Paths' y este mismo año 'Modelo Moves'. El ensemble ha realizado giras y precisamente la estancia actual de Jorge en Buenos Aires tiene que ver con una visita en 2013 a la capital argentina y a Córdoba. «Uno de los conciertos que teníamos programados era en el Teatro Colón, pero por cuestiones de agenda se tuvo que cancelar.

De este modo, el teatro volvió a contactar con nuestro director, Ezequiel Menalled, y comenzaron a trabajar con la posibilidad de realizar una ópera sobre la novela 'El limonero real', de Juan José Saer, que era un proyecto en el que él estaba trabajando, en su faceta de compositor desde hacía tiempo», relata. Esa idea fructificó y Jorge está ahora en Buenos Aires actuando en el Teatro Colón. «La experiencia es realmente fabulosa», apunta, y añade que es un lujo poder trabajar en uno de los escenarios míticos del mundo. «El Teatro Colón es enorme, nosotros estamos realizando las representaciones en el Centro de Experimentación, compartiendo fechas con representaciones a cargo de Daniel Barenboim y Martha Argerich en la sala principal».

La ópera, con dirección escénica de Maricel Álvarez, «es un verdadero reto y un placer», que además está teniendo una gran acogida del público. De modo que no se puede pedir más, porque la experiencia argentina, que es posible gracias a un programa de ayuda a la movilidad de Acción Cultural Española, merece la pena. La acogida a los españoles es fantástica, la presencia de personas con ascendencia asturiana es más que notable y el amor a la cultura es desbordante y admirable. «Esta es una ciudad con mucha actividad y que trata de mejorar», dice. Explica después que los argentinos tienen una gran capacidad para crear a partir de una idea. «No se plantean las dificultades que pueden venir a la hora de llevarla a cabo, solo tratan de solucionarlas de la mejor manera. De este modo, la cantidad de propuestas interesantes se multiplica y permiten que todo el mundo pueda asistir».

Su estancia argentina no será larga, con lo que las añoranzas -familia y amigos, el mar y toda la actividad del verano gijonés (allí es invierno)- encuentran rápido consuelo. Porque además no tiene tiempo para aburrise. Además de las representaciones del Colón, están realizando conciertos paralelos en salas pequeñas de Buenos Aires. Otra aventura más antes de volver a las clases en Gijón: «Estas experiencias en las que compartes con compositores y músicos de otros países abren la mente y generan múltiples ideas que seguro se concretarán en más conciertos, ya sea en Asturias o fuera».