El Comercio
Noelia López-Cheda, ayer en Siero, donde impartió un curso de formación.
Noelia López-Cheda, ayer en Siero, donde impartió un curso de formación. / PABLO NOSTI

«¿Por qué los niños miden el éxito a través de la pantalla?»

  • «Nos hemos centrado en enseñar conocimientos y no habilidades, como la comunicación y la confianza»

  • Noelia López-Cheda 'Coach', autora del libro 'No seas la agenda de tus hijos'

Aunque es ingeniera industrial, hace tiempo que la comunicación, la motivación y la educación se han convertido en el centro de su actividad. Especialmente desde que, hace un año, escribiera en su blog una entrada titulada 'Me niego a ser la agenda de mi hija por el whatsapp'. Fue el día que se plantó y le dijo a su hija que no, que no preguntaría en aquel concurrido grupo cuáles eran los ejercicios que había mandado el profesor y que la pequeña Enma había olvidado. Aquella experiencia y todo lo que vino después se han convertido en el libro 'No seas la agenda de tus hijos. Y prepáralos para la vida'.

El libro aprovecha el título de aquel texto.

Sí. Aquel artículo lo desencadenó todo. A partir de ahí trato de explicar los ocho desafíos que tenemos en casa y que son claves en la educación.

Siempre ponemos el foco en los colegios y los profesores...

Siempre lo ponemos fuera. Y nos olvidamos de la autocrítica. ¿Cómo lo estamos haciendo en casa? Me di cuenta de que se podían hacer muchas de las cosas que yo trabajaba con adultos en la formación en empresas sobre motivación, liderazgo y desarrollo de personas. Autonomía, responsabilidad, liderazgo, confianza, comunicación, uso de las tecnologías, roles en la familia...

¿Se trabaja por lo tanto lo mismo con adultos que con los pequeños?

Con los niños es más fácil porque es más rápido por su capacidad de experimentar y asimilar. A los adultos nos cuesta más romper la manera de pensar y actuar.

Hablan ahora todos los expertos de que en el colegio no se desarrollan las habilidades necesarias para el mundo laboral.

Efectivamente. Mucho conocimiento y pocas habilidades. Nos hemos centrado solo en el conocimiento, pero ahora está al alcance de todo el mundo, a través de internet.

¿Qué es entonces lo que podemos hacer en casa?

Aprender a comunicar las cosas de manera adecuada; desarrollar la autonomía y responsabilidad de cada miembro de la familia; dar a cada uno su rol... La casa puede ser como una empresa, cada uno debe tener su papel. Los pequeños también, a su manera. Y es muy importante que los padres estemos en el mundo real. Yo soy fan de las nuevas tecnologías, pero también soy muy crítica con ellas.

¿Acceden muy pronto a ellas?

Demasiado temprano. Se nos va de las manos. Dar a un niño un dispositivo (móvil o tablet, ahora todos tienen tablet) con acceso a internet es abrirles las puertas al campo de lo desconocido, porque por ahí entra todo. Es muy importante determinar cuándo y cómo.

¿Cuándo?

Me hace mucha gracia la reflexión de Emilio Calatayud, el juez. Primero decía que los 15 años, aproximadamente, sería un buen momento. Ahora se pregunta por qué no hacerlo cuando se lo puedan pagar ellos.

Pero acceden mucho antes.

Sí, están en las redes sociales. Se pelean por los 'likes' de una entrada o una foto. Es su manera de medir el éxito. ¿Por qué estamos inculcando que se mida el éxito a través de la pantalla y no en la vida real? La directora de Facebook en España decía que ya no se distinguía la vida real de la virtual. Le contesté. Claro que hay que distinguir y es muy importante hacerlo. No tienen nada que ver.

Por tanto, acceder antes de los 15...

Sería prematuro.

¿Qué más hacer en casa?

El capítulo al que más cariño tengo, porque es el más complicado de poner en práctica, es el de la responsabilidad y la proactividad. ¿Cómo enfocamos la vida? ¿Cómo lo trasladamos a casa? Hoy nos embarga la queja. Hay que tratar de enfocar la vida en positivo.

Y por supuesto no preguntar en el grupo de whatsapp por su deberes ni hacérselos.

Cero, cero. ¡Cuánto daño han hecho esos grupos y siguen haciendo!