Carlos Peña, en el mercadillo navideño de Ravensburg.
Carlos Peña, en el mercadillo navideño de Ravensburg. / E. C.

«En Alemania les cuesta socializar»

  • Acaba de publicar un libro con historias de vida de cinco pacientes con varios intentos de suicidio a sus espaldas

  • El psiquiatra avilesino Carlos Peña trabaja en Ravensburg, pero aspira a volver

Carlos Peña Salazar (Avilés, 31 años) siempre supo que sería psiquiatra. Así que, cuando terminó Medicina en Oviedo, se fue al Hospital de Vic, en Barcelona, a hacer la residencia y, desde allí, directo a Alemania, donde ya había estado de Erasmus y donde reside desde hace dos años junto a la que fue su novia «desde el principio de la carrera» y que el año pasado se convirtió en su mujer en «una boda exprés» celebrada en Gijón.

Al país de Merkel se marcharon empujados por «las condiciones laborales de España», donde «se siguen ofreciendo contratos de un mes e incluso de guardias de un día. Y todo el mundo tiene derecho a saber si podrá pagar el alquiler». Él, a Ravensburg, donde ahora está haciendo la especialidad en Neurología, y ella -cirujana gijonesa- a 300 kilómetros de él, lo que tiene la culpa de que solo se vean los fines de semana. Aunque, si todo va como planean, en junio fijarán su residencia en Suiza y, por fin, podrán estar juntos a tiempo completo.

Eso sí: Carlos no oculta que «el objetivo es volver a España dentro de tres o cuatro años, cuando se prevé que la situación mejore. Porque los dos somos muy asturianos, nuestras familias son asturianas... Porque llega un punto en el que tienes que establecerte y porque, aunque allí hay mayor nivel económico, no tienen la calidad de vida de Asturias. Y no todo es dinero».

Con las cosas así de claras, esta pareja que, de momento, quiere aprovechar la oportunidad de seguir formándose en el país germano, se esfuerza por mantener vivos los vínculos con España. Y, por ejemplo, Carlos -experto en los problemas psiquiátricos que afectan las personas con discapacidad intelectual, el tema de su tesis- invierte sus vacaciones en trabajar impartiendo clases de máster en la Universidad de Extremadura o en publicar trabajos como 'Suicidio y vida', un libro de la Editorial Círculo Rojo que acaba de salir a la calle y en el que, junto a otros dos colegas catalanes, cuenta las historias de vida de cinco pacientes con varios intentos de quitarse la vida a sus espaldas.

«Se trata de un estudio muy novedoso, que se diferencia de las típicas investigaciones psiquiátricas que analizan grandes muestras de pacientes desde un punto de vista cuantitativo. En cambio, aquí, hemos seleccionado a cinco pacientes que cuentan sus historias de vida en primera persona y que tenían toda la libertad porque era importante respetar cómo y cuándo querían contar cada cosa».

La investigación les llevó tres años y, en total, se realizaron 30 horas de grabaciones, cinco por paciente. Un tiempo que, «con la presión actual a la que están sometidos los profesionales del sistema sanitario español, sería imposible dedicarles».

Ellos lo han hecho y algunos resultados son concluyentes: «En muchas ocasiones, en estas personas aparece un trauma infantil como abusos sexuales o maltrato. Hay uno de los pacientes que relata cómo su madre llegó a dispararle o a meterlo en una maleta sin que el resto de los miembros de la familia hicieran nada para evitarlo». O, por ejemplo, «algo a lo que no le estamos dando toda importancia que deberíamos a pesar de tener las tasas de paro que tenemos en España»: «A la ocupación laboral, el tener un empleo y unas rutinas, como un factor protector muy marcado».

El consumo de drogas y la soledad son, por contra, factores de riesgo en la que se ha convertido «en una de las causas de muerte más prevalentes en nuestra sociedad», en la que «los problemas de salud mental son los que más se ven en Atención Primaria», algo en lo que, según Carlos Peña, «tiene mucho que ver el estilo de vida que llevamos, con mucho estrés, mucha necesidad de superación, entornos urbanos que deshumanizan...».

«En Alemania, por ejemplo, ya no existe una estructura familiar. Allí, a los 18 años, los hijos se independizan y se rompen muchos vínculos. Y en España vamos también hacia ahí», defiende este hombre empeñado en desvincular «la Psiquiatría del chamanismo» y «sustentarla en bases biológicas y en evidencias científicas». Porque, como demuestra en su libro, «tú no eres solo un producto de tus genes, sino también de lo que has vivido».

Lo que él vive en Alemania es un entorno «frío» donde «tienen dificultades para socializar. En ese sentido, los pueblos mediterráneos somos mucho más ricos. Eso sí: en todo lo que tiene que ver con estructuración nos dan mil vueltas, son unos hachas. Pero eso no quiere decir que en España se trabaje mal. Al contrario: tenemos una Medicina de alto nivel y, por lo tanto, nada que envidiar a nadie».