El Comercio

Educación incluirá en la reválida una encuesta para que los alumnos evalúen a sus profesores

Alumnos de cuarto de Primaria del colegio Atalía de Gijón hicieron el año pasado la prueba TIMSS, de ciencias y matemáticas.
Alumnos de cuarto de Primaria del colegio Atalía de Gijón hicieron el año pasado la prueba TIMSS, de ciencias y matemáticas. / DANIEL MORA
  • El ministerio da a conocer los cuestionarios que responderán los niños, las familias y los centros y que debían servir para un estudio socioeconómico

La reválida de sexto incluirá un cuestionario para las familias y el responsable del centro y otro para los alumnos que, entre otras cosas, pretende evaluar al profesorado. Este detalle, que desconocían los maestros de Primaria, ha calentado aún más si cabe los ánimos contra el Gobierno. Sabía la comunidad educativa que la evaluación final de Educación Primaria vendría acompañada por unos cuestionarios de contexto para realizar una radiografía socioeconómica del entorno. Todos los estudios coinciden en que ese contexto influye en el nivel de éxito o fracaso escolar de los niños, por lo que es importante contar con determinados datos. De hecho, pruebas como el PIRLS, el examen de comprensión lectora que l.200 alumnos asturianos de cuarto de Primaria están realizando precisamente durante estas semanas, van acompañadas también de estos cuestionarios dirigidos a las familias. En ese caso, los propios alumnos contestaron preguntas sobre los hábitos de lectura en clase.

Pero la reválida irá más allá. El Ministerio de Educación ha publicado los «cuestionarios de contexto y los indicadores comunes de centro». Y el contenido del cuestionario para los alumnos poco tiene que ver con el contexto socioeconómico: ¿Con qué frecuencia has faltado a clase este curso de forma no justificada? ¿Cuántos días a la semana dedicas a hacer deberes? ¿Cuánto tiempo les dedicas? ¿Cómo trabajáis en clase con tus profesoras y profesores? ¿Hasta qué punto estás de acuerdo con las siguientes afirmaciones? Por ejemplo, 'Me gusta estar en el colegio', 'Los profesores y profesoras de mi colegio son justos conmigo'. Se pregunta también a los niños sobre su relación con los compañeros, para que indiquen si hace amigos, si le dejan fuera de los juegos, si hay buen ambiente de trabajo, incluso si tienen «miedo a algunos compañeros». Con todas estas cuestiones se encontró casi por casualidad Emma Rodríguez, portavoz de Suatea, en la última reunión de la Permanente del Consejo Escolar Estatal, celebrada esta semana en Madrid.

«¿Se les da bien explicar?»

En el orden del día había información sobre la convocatoria de la reválida en los territorios que dependen del Ministerio de Educación (Ceuta y Melilla y colegios en el exterior) y también de la prueba de evaluación de tercero de Primaria (que Asturias no realizó el curso pasado). A la vez, se aprovechó para notificar la publicación en el Boletín Oficial del Estado de estos cuestionarios. Y fue cuando Rodríguez se encontró con preguntas como ésta: «¿En general, hasta qué punto estás de acuerdo con estas afirmaciones sobre tus profesoras y profesores?». Por cada afirmación, el niño debe marcar si está nada de acuerdo, poco de acuerdo, bastante de acuerdo y muy de acuerdo. Lo que se les pregunta es: «Sé lo que esperan que haga. Es fácil entender lo que dicen. Me interesa lo que dicen. Me proponen hacer cosas interesantes. Responden a mis preguntas con claridad. Se les da bien explicar. Me dejan demostrar lo que he aprendido. Hacen diferentes cosas para ayudarnos a aprender. Me dicen cómo debo mejorar cuando me equivoco. Escuchan lo que tengo que decir». «Esto es una auténtica evaluación del profesorado», concluye Emma Rodríguez.

Servicios jurídicos

Pero es que, además de ese aspecto, la portavoz de Suatea, que también es presidenta de la Junta de Personal Docente no Universitario, considera que los cuestionarios, tanto los de los alumnos como los de las familias, no son «rigurosos». En el de los padres, por ejemplo, hay preguntas «ambiguas», algo que también puso de manifiesto en el Consejo Estatal el representante de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres (Ceapa). Por ejemplo: «¿Recomendaría usted este centro?» Emma Rodríguez lo tiene claro: «Que lo llamen como quieran, pero es evidente que quieren hacer un ranking de centros».

El malestar con la reválida no ha hecho más que crecer. «Los cuestionarios dejan claro que esta prueba no pretende mejorar la atención al alumnado, sino establecer comparaciones». Suatea, a través de la Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza, ha puesto ya el asunto en manos de sus servicios jurídicos, porque «las conclusiones de estas encuestas pueden ser utilizadas en contra del profesorado».

En cuanto a las preguntas a las familias, se intenta conocer su nacionalidad, si en casa leen y usan el ordenador y navegan por internet, cuántos libros tienen, si ayudan a los niños a hacer los deberes, su grado de satisfacción con el profesorado, la dirección del centro, la relación con el tutor, el ambiente escolar... También su propio nivel de estudios y su situación laboral. A los propios centros se les hace un exhaustivo cuestionario sobre recursos, profesorado, participación de las familias, dispositivos tecnológicos y problemas de convivencia, entre muchos otros.

Y todo esto llega a unas pocas semanas de la realización de la prueba (se hará en mayo), ya que el consejero de Educación asturiano, Genaro Alonso, confirmó que se hará, cumpliendo la ley. Suatea exigió ayer una vez más que no se realice la prueba. «Es inadmisible que la consejería se sume a las comunidades donde gobierna el Partido Popular para hacer reválidas, en vez de unir fuerzas con aquellas que hacen frente al caos generado por el ministro en funciones, Íñigo Méndez de Vigo».