El Comercio

«El lobo es el chivo expiatorio de la crisis ganadera», dicen los ecologistas

Emérita Llano, junto al último xato atacado por los lobos. Había nacido diez horas antes.
Emérita Llano, junto al último xato atacado por los lobos. Había nacido diez horas antes. / PABLO LORENZANA
  • «Los cánidos solo causan el 0,6% de las muertes anuales de reses en Asturias. Ellos no son el problema», afirma el biólogo Alberto Fernández

«El lobo es el chivo expiatorio de otras cosas. De la crisis ganadera, de la falta de recursos, pero no un problema para el ganado en Asturias». La frase es de Alberto Fernández, biólogo, experto del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y portavoz de la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (Ascel). Pero es una aseveración que comparten otros colectivos especializados en la protección del medioambiente como Ecologistas en Acción. Desde esta entidad, Paco Ramos tiene claro que «los ganaderos están sufriendo una gran crisis y, evidentemente, el que pierde reses a manos de los lobos necesita una respuesta ágil de la Administración. Pero la solución no pasa por el exterminio de este animal».

Ambos se posicionan ante la enésima batalla entre ganaderos y Principado a costa del lobo y la difícil convivencia con el ganado que pasta en los montes. La que ha llevado a cortes de carretera, colgar cadáveres de lobos en señales de tráfico o, como ocurrió la pasada semana, a que los ganaderos Juan Carlos López, Héctor García y Rubén López se encerraran en las oficinas del Principado en Corias.

Incluso, tal y como ayer adelantó EL COMERCIO, la sensación de desamparo ha provocado que, desde hace meses, algunos profesionales hayan decidido dormir con sus reses en pleno campo. Como Emérita Llano, ganadera de Cedemonio, en Illano, que acude cada noche al monte en compañía de su hija. Sin más resguardo que su todoterreno ni más apoyo que la radio a todo volumen, intentan así ahuyentar a unos lobos que ya les han matado diez vacas, dos xatos y un mastín.

«Es absolutamente comprensible que el ganadero que ha sufrido varios ataques esté preocupado. Y para ellos debemos defender la máxima celeridad en las ayudas», insistió Paco Ramos. «Pero no es cierto que los lobos sean un problema», apunta Alberto Fernández.

«30 o 35 grupos nada más»

Considerado en el sector como la 'biblia' en materia de cánidos, el biólogo argumenta su teoría: «Las estadísticas demuestran que solo causan el 0,6% de las muertes de reses en Asturias. Los fallecimientos por no depredación llegan al 5%. Está claro que el lobo no representa un peligro para la cabaña asturiana, que suma 400.000 cabezas y está presente en el cien por cien del territorio del Principado. El lobo, por su parte, solo tiene un ámbito de 6.000 kilómetros cuadrados».

El experto se mostró contrario a aceptar, incluso, que exista discrepancia entre los datos que ofrece el Principado sobre el número de cánidos en Asturias y los que calculan los ganaderos. Para la Administración regional hay unos 280 ejemplares. Los ganaderos, sin embargo, hablan de más de 500.

«No se puede hablar de discrepancia porque el Principado tiene su censo, malo o bueno, pero el suyo, realizado con medios técnicos, mientras que los ganaderos no tienen ninguno», afirma el portavoz de Ascel.

De hecho, según sus datos, «en Asturias solo podemos hablar de 30 o 35 grupos», ya que, precisa, «en cuestión de lobos nunca se habla de ejemplares, sino de grupos». Unos que son muy variables. «Pueden ser de diez miembros o de cuatro, según la época del año», con lo cual, sus datos respaldan la tesis del Principado. «En Asturias el lobo no ha ido a más. Se mantiene, que ya es mucho. Puede haber alguna oscilación, pero, desde luego, no pasamos de 35 grupos de animales».

Un problema «de siempre»

En su opinión, los problemas entre los lobos y el ganado no son muy diferentes hoy «a los de hace unos años». Pero sí, «la situación de los ganaderos», de los que recuerda tienen «indemnizaciones por las reses perdidas, más un seguro subvencionado con dinero público y otras ayudas». Eso no significa, apostilla, «que no estén preocupados. Que no haya casos en los que la situación sea peor», aunque reitera que se trata «de un problema de siempre».

Con él coincide Paco Ramos, que es partidario «del diálogo entre ambas partes». Reconoce que «el momento es complicado. Hay mucha tensión, pero porque la situación de la ganadería no es buena. Tienen muchos problemas y que les maten reses no contribuye».

No obstante, tanto Ascel como Ecologistas en Acción se muestran «absolutamente contrarios» a permitir muertes de lobos. «Esa petición que algunos plantean, la de 'lobos cero', es absolutamente inasumible». Porque, insisten, «el lobo no es el problema del sector ganadero asturiano».